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DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA

DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA
FRANCISCO IGARTUA CON DORIS GIBSON, PIEZA CLAVE EN LA FUNDACION DE OIGA, EN 1950 CONFUNDARIAN CARETAS.

«También la providencia fue bondadosa conmigo, al haberme permitido -poniendo a parte estos años que acabo de relatar- escribir siempre en periódicos de mi propiedad, sin atadura alguna, tomando los riesgos y las decisiones dictadas por mi conciencia en el tono en que se me iba la pluma, no siempre dentro de la mesura que tanto gusta a la gente limeña. Fundé Caretas y Oiga, aunque ésta tuvo un primer nacimiento en noviembre de 1948, ocasión en la que también conté con la ayuda decisiva de Doris Gibson, mi socia, mi colaboradora, mi compañera, mi sostén en Caretas, que apareció el año 50. Pero éste es asunto que he tocado ampliamente en un ensayo sobre la prensa revisteril que publiqué años atrás y que, quién sabe, reaparezca en esta edición con algunas enmiendas y añadiduras». FRANCISCO IGARTUA - «ANDANZAS DE UN PERIODISTA MÁS DE 50 AÑOS DE LUCHA EN EL PERÚ - OIGA 9 DE NOVIEMBRE DE 1992»

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«Cierra Oiga para no prostituir sus banderas, o sea sus ideales que fueron y son de los peruanos amantes de las libertades cívicas, de la democracia y de la tolerancia, aunque seamos intolerantes contra la corrupción, con el juego sucio de los gobernantes y de sus autoridades. El pecado de la revista, su pecado mayor, fue quien sabe ser intransigente con su verdad» FRANCISCO IGARTUA – «ADIÓS CON LA SATISFACCIÓN DE NO HABER CLAUDICADO», EDITORIAL «ADIÓS AMIGOS Y ENEMIGOS», OIGA 5 DE SEPTIEMBRE DE 1995

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LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.» FRANCISCO IGARTUA - TEXTO SOMETIDO A LA APROBACION DE LA ASAMBLEA Y QUE FUE APROBADO POR UNANIMIDAD - VITORIA-GASTEIZ, 27 DE OCTUBRE DE 1999.

«Muchos más ejemplos del particularismo vasco, de la identidad euskaldun, se pueden extraer de la lectura de estos ajados documentos americanos, pero el espacio, tirano del periodismo, me obliga a concluir y lo hago con un reclamo cara al futuro. Identidad significa afirmación de lo propio y no agresión a la otredad, afirmación actualizada-repito actualizada- de tradiciones que enriquecen la salud de los pueblos y naciones y las pluralidades del ser humano. No se hace patria odiando a los otros, cerrándonos, sino integrando al sentir, a la vivencia de la comunidad euskaldun, la pluralidad del ser vasco. Por ejemplo, asumiendo como propio -porque lo es- el pensamiento de las grandes personalidades vascas, incluido el de los que han sido reacios al Bizcaitarrismo como es el caso de Unamuno, Baroja, Maeztu, figuras universales y profundamente vascas, tanto que don Miguel se preciaba de serlo afirmando «y yo lo soy puro, por los dieciséis costados». Lo decía con el mismo espíritu con el que los vascos en 1612, comenzaban a reunirse en Euskaletxeak aquí en América» - FRANCISCO IGARTUA - AMERICA Y LAS EUSKALETXEAK - EUSKONEWS & MEDIA 72.ZBK 24-31 DE MARZO 2000

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martes, 6 de agosto de 2013

LA TERCERA

Lima, noviembre 3 de 1881

Mí distinguido amigo:
Supongo que esta encontrará a usted muy lejos ya de Ayacucho. Por más que alambico no descubro una sola razón de conveniencia política para que el gobierno continúe vegetando en el rincón de muertos. Aun suponiendo que tenga usted algún motivo para desconfiar de Cáceres, eso mismo debería ser un aguijón pues la maquinación que no alcanzará usted a desbaratar con su presencia no la destruirá desde cien leguas de distancia. Tengo para mí que es indispensable y aun salvador el que, sin pérdida de minuto, se constituya el gobierno en punto de donde pueda estar al habla con los plenipotenciarios chilenos. No recalcaría yo tanto sobre esto si tuviera usted organizado en Lima un comité o centro de trabajo; pero, desgraciadamente, mi señor don Nicolás, los pocos y leales amigos de usted procedemos sin concierto, sin plan, a lo guerrillero.
El amigo R. T. fue, por empeño mío, a hacer una visita a los plenipotenciarios de quienes, como dije a usted en mi anterior, es amigo personal. De la conversación que con ellos tuvo sacó en limpio que, a pesar de la perplejidad en que los motines del sur han venido a colocarlos, se hallan en buena disposición de ánimo para entenderse con usted y que en ningún caso, negociarán con García Calderón. Creen los plenipotenciarios, como artículo de fe que somos impotentes para continuar la guerra, que nuestros soldados no darán mi paso fuera de la quebrada y que en un mes más de inacción acabarán por desbandarse. Dicen que esperarán hasta diciembre el desarrollo de los sucesos; pero que si termina el año sin haber logrado celebrar un convenio de paz, implantarán en Lima administración chilena. Añaden que ya en Santiago abundan los pretendientes a cargos judiciales. La idea del protectorado chileno gana terreno en la prensa del Mapocho y para vergüenza nuestra tiene sectarios en Lima.
Puse inmediatamente en conocimiento del doctor A. todo lo que comunicó R. T. El comunicará a usted si ha sacado algún partido provechoso de los informes que le trasmití.
Con motivo de la publicación del oficio y cartas de Enrique Bustamante, ha llegado a ser del dominio público el proyecto de arreglo iniciado por García Calderón cerca de usted, proyecto que no tuvo éxito por haber perdido los pliegos el joven Canseco. Los chilenos conocían el asunto desde el alpha hasta la omega ¿cómo y por quién? Lo ignoro; pero Altamirano ha hablado de esto circunstancialmente y repitiendo casi artículo por artículo.
El 30 llegó del norte don Elías Mujica trayendo la correspondencia para García Calderón. Al fin, se ha desenmascarado la traición. Figuras claras, ya sabemos a qué atenernos. Montero no se moverá de Cajamarca. Es casi seguro que Huaraz y Piura, Amazonas y Loreto habrán seguido el camino de la deslealtad.
Aunque los calderonianos no desmayan en trabajar sobre el ánimo de Cáceres, yo, francamente no abrigo el menor recelo. Lo creo caballero y patriota. Le escribí, hace tres días, aconsejándole que retemplase el espíritu de su tropa, y aun me permití incluirle el borrador de una proclama, por si era de su gusto suscribirla.
Usando (quizá abusando) de la franqueza con que usted me ha ordenado que le hable siempre, quiero decirle que cada número que por acá llega del periódico oficial me produce crispadura de nervios y dolores de cabeza, me enferma y acoquina. En uno, veo decreto sobre organización de cajas fiscales (que no tenemos), es decir, decreto para el porvenir, para cuando las tengamos, para cuando haya harina que guardar en las cajas. En otro, veo la supresión de la corte de Piura, decreto sobre cuya justicia y conveniencia no hablo, que hoy es inoportuno y que va a crearle a usted resistencias. Cada decreto de este calibre lo explotan nuestros enemigos y sacan maravilloso partido. No son los actuales momentos propicios para implantar reformas, pues ellas hieren intereses personales o la vanidad de los pueblos. Seriamente hablando, quien, en el extranjero, lea ciertos decretos del periódico oficial se imaginará que el Perú goza de paz octaviana, que estamos como balsa de aceite, que es pamplina la anarquía y que no hay chilenos en casa. Yo le profeso a usted muy cordial afecto, y por eso me mortifica verlo firmando decretos que producen desprestigio y ridículo para el gobernante. Yo querría verlo a usted gobernando menos y sin preocuparse de reformas ni de asuntos que atañen al orden administrativo. Muy bonito, muy poético, muy patriótico será un decreto sobre apertura de caminos y navegación fluvial; pero sin resultado práctico e inmediato, atendidas las circunstancias del momento. Todo puede tener su oportunidad. Por mucha que sea, y yo soy el primero en reconocerla y respetarla, la actividad del espíritu de usted, no tiene usted amigo mío (y discúlpeme la rudeza de la palabra) el derecho de emplear hoy un minuto de sus vigilias en otra cosa que no sea la paz o la guerra. Lo primero es tener patria, y esa no la tendremo mientras el pabellón chileno flamee en el litoral y no se haya hundido el civilismo en lo más profundo del infierno. Cuando tengamos nación, venga en buena hora un diluvio de reformas y decretos. ¿A qué fiebre de decretar hoy para el vacío? Ello será una extravagancia o torpeza mía; pero no lo entiendo y no lo entiendo, mi señor don Nicolás. Vuelvo a pedir a usted mil perdones, por si he estado duro o exagerado en estas líneas. ¡Ojalá tenga usted muchos amigos que, sin embozo, le digan siempre claris verbis, lo que piensan y sienten!
Los magdalenos echaron a correr desde el sábado la especie de que Hurlbut había recibido correspondencia oficial aprobando sus procedimientos. Por medio de mi amigo el ministro español he averiguado lo cierto. El senado de Estados Unidos empezó a funcionar el 10 de octubre y hasta última fecha aún no se había ocupado del Perú. Todo lo que ha recibido Hurlbut es periódicos, en pro y en contra de su conducta. Espera correspondencia oficial o cablegrama por el vapor que llega al Callao el 12.
Por el último vapor me manda Federico un cartapacio, abierto, para que lo remita a usted lo haré tan luego como sepa con fijeza el punto en donde establezca usted su cuartel general. El cartapacio no es asunto de urgencia pues se reduce a cuentas. Me dice también que se halla sin recursos para dar vida al Canal hasta fin de año y me recomienda muy mucho que escriba a usted sobre el particular. He cumplido. Cada día son mayores los servicios que el Canal presta, como único órgano de defensa contra las vociferaciones de los enemigos y como pararrayos contra la calumnia. Sobre la vida o muerte del Canal es usted el árbitro.
Hasta el próximo correo. Muy suyo afectísimo.

(sin firma)

LA TERCERA

Lima, octubre 11 de 1881

Excmo. Señor don Nicolás de Piérola

Mí distinguido amigo:
Arequipa nos ha dado un desengaño más. Era lógico esperarlo de ese pueblo veleidoso por excelencia. La noticia se recibió aquí el 8 por cablegrama de Arica. Esta circunstancia me da motivo para presumir que la revolución tendría lugar antes del 4, fecha en que el vapor debía llevar a Mollendo el decreto de Lynch de 28 de setiembre, destituyendo a García Calderón de la presidencia magdalénica.
Son contradictorios los pormenores que hasta este momento tenemos de lo sucedido en Arequipa; pero yo me explico, a mi manera, lo que ha pasado. Don Manuel Pardo acabó de corromper y desmoralizar a ese pueblo, que poco necesitaba ya para perder el resto de virilidad que le quedaba. Sembró en terreno fácil para el mal, y lo de ahora no es sino cosecha de la semilla. Convencidos los arequipeños de que se preparaba en Chile un cuerpo de ejército para atacar Arequipa, han creído conjurar el peligro achilenándose. Lo ocurrido es efecto de la cobardía, del miedo, del pánico, tanto como (le la corrupción moral de ese pueblo. Tomaron por artículo de fe las quimeras de la carta y memorándum de mr. Hurlbut, creyeron que ellos daban vigor al mendicante gobierno de García Calderón y que, aliándose a este, se salvaría del malón peruano, y no vacilaron para arrojarse en brazos de la deshonra.
Estoy seguro de que, al siguiente día de realizada tan infame traición al patriotismo, habrán tenido los arequipeños que arrepentirse de ella, pues las noticias que les llevaría el vapor del Callao no eran halagüeñas. Es seguro que a la fecha un cuerpo de 2,000 chilenos estará en marcha sobre Arequipa y entrará en ella sin quemar pólvora y a tambor batiente. El invasor sacará provecho de la vileza y poltronería arequipeña. Chile, apoderado de Arequipa, nos incomunica con Bolivia y dispone de la llave de todo el sur.
Aquí la gente argallera se felicita de lo sucedido en Arequipa, como si no se tratara de la patria sino de cuestiones de caudillaje. Se forjan la ilusión de que acaso Chile volverá atrás y les prestará apoyo contra el pierolismo. Repiten con tal aplomo que del 19 al 20 llegará la noticia de que Montero se les ha adherido que, francamente, empiezo a dudar de la lealtad de este. Hay multitud de pequeñeces acusadoras para Montero. La verdad, aunque nos duela, es que ya en el Perú el patriotismo es un mito.
Miente la historia cuando dice que entre los romanos, se levantaban templos al dios Exito. Donde este tiene altares es en el Perú.
Insisto en una idea que muy a la ligera apunté en una de mis últimas cartas. Busque usted antes de treinta días al dios Exito. Hoy tiene usted probabilidades en favor. Dejando correr un mes más estas disminuyen. Nada importaría perder por el momento Arequipa, Puno y aun Cuzco, si lograse usted adueñarse de Lima y destruir el núcleo argallera. La reacción sería instantánea.
El entusiasmo de los pueblos es como la espuma del champagne. Se evapora pronto. Los individuos podernos tener la virtud de la paciencia y el talento de saber esperar. Desgraciadamente los pueblos son impacientes y aman la agitación. Yo y los que conocemos íntimamente a usted sabemos que en Ayacucho no está entregado al ocio y que si no emprende algo decisivo es por impotencia, por falta de elementos, por causas, en fin, ajenas a su voluntad. Pero esa convicción no podemos imponerla a todos los espíritus.
Mi opinión por desautorizada que ella sea, es que se halla usted en el caso de jugar el todo por el todo, de venir, sin pérdida de minuto y a paso de carga sobre las goteras de Lima, a estrellarse si es preciso confiado en un golpe de buena fortuna, compañera de la audacia. Todos los datos que aquí poseemos nos confirman que puede usted hoy disponer de seis mil hombres de línea. Si deja usted correr algunas semanas empezaría a cundir la deserción y el desaliento.
Hoy son Arequipa y Puno, mañana sería Cuzco, la semana entrante el norte y quién le asegura a usted que, un mes más tarde, no reventará el volcán bajo sus plantas. Las resoluciones rápidas son casi siempre salvadoras. Entre sucumbir por consunción o sucumbir (si tal fuese nuestra desgracia) haciendo el último esfuerzo, la elección no es dudosa.
De Bolivia nada, ni el armamento, tiene usted ya que esperar. Campero se parece a Dios, en que todos hablan de él y nadie lo ha visto más que con los ojos de la fe. Diga usted como el romano alea jacta est, y... en marcha sobre Lima. A buscar, aunque no sea más que un capricho de la suerte, que siempre del que se atreve más el triunfo ha sido (Olmedo). Si octubre no termina dejándolo a usted a las puertas de Lima habrá que decir: “tout est perdu, meme I’ es poir”. Yo no soy soldado ni se me alcanza jota en materias de milicia. Pero usted, en su claro juicio, sabrá aquilatar mi pensamiento. Yo tengo completa fe en el éxito, y ese desearía inspirarle a usted. Sobre todo, me asusta el ridículo y ridículo inmenso habría en que, sin quemar el último cartucho de pólvora contra los chilenos, desapareciera el gobierno de usted a consecuencia de motines, de traiciones. Los de la argolla son astutos y tesoneros y no desmayan en su empresa de derrocarlo a usted, importándole un bledo que la patria se honda. En esa incesante labor de infamia, ellos nos llevan la inmensa ventaja de no pararse en los medios. Ellos están convencidos (y perdone usted que yo, que no soy argollista, participe de esa convicción) de que no es usted el hombre sobrado enérgico para aplastar con su planta el nido de sierpes que se llama la argolla. Hay en el alma de usted exceso de benevolencia, gran virtud en el hombre privado; pero detestable cualidad en el hombre público, sobre todo, en el mandatario. ¡Dista tanto la benevolencia de la justicia!
Las ideas belicosas de que me ocupo en los anteriores acápites son, por supuesto, en concepto que no tenga usted muy avanzadas las negociaciones de paz. A juzgar por el espíritu de la prensa chilena, el gabinete de Santiago está muy distante de tratar con García Calderón. Los señores Jovino Novoa y Altamirano deben haberse embarcado el día 8 en Valparaíso con el carácter de plenipotenciarios, y Matos aislados me hacen presumir que traen instrucciones para entenderse de preferencia con usted Lynch, que es decididamente anticalderoniano, participa de esta creencia.
Por el último vapor del norte ha llegado don José Manuel Osores y (maravíllese usted) viene hecho un calderonista enragé. Según él, el domingo 16 tendremos en Lima la noticia de que Montero ha traicionado la causa nacional, pues este no esperaba para desenmascararse más que la llegada de Ramón Ribeyro, quien debe estar en Cajamarca desde el día 6.
El club de Químper, compuesto de los Quiñones, Ulloa, Astete, Salmón, ya ha suspendido sus trabajos de conspiración. Contaban con comprometerse a Iglesias en el norte. Ignoro si lo han logrado. Ese club es cauteloso y poco puede traslucirse de sus planes.
No creo en intervención de los Estados Unidos. Me parece que mr. Hurlbut es un grandísimo bellaco.
Al fin, en la noche del 9, se realizó el matrimonio de Calderón1. El obispo Tordoya le hizo las preguntas del ritual, dándole el adulador tratamiento de excelentísimo señor. Entre los obsequios hechos a la novia (que no han sido pocos) figuran en primera línea los de Watson y Derteano. El primero la obsequió con un servicio de café oro de 21 quilates, y cuyo valor se estima en 29,000 duros. El segundo la envió un prendedor de brillantes, lindísima obra de arte valorizado en 3.000 soles plata. A la ceremonia concurrieron poco más de cien personas, todas de la familia o del círculo íntimo. Las medallas que se repartieron, además de los nombres y fecha de estilo, traían grabado un Cupido mofletudo, sin carcal ni aljaba. En cuanto a la novia es una linda joven de 28 años, bocado no sólo para cardenal sino hasta para concilio ecuménico.
Federico me escribe largo sobre El Canal1, sobre la amplitud material que ha dado a la empresa, y sobre la conveniencia de que no lo desatienda usted en materia de fondos. Le he contestado que espere a que Dios mejore sus horas lo que, tengo para mí, no tardará mucho. Se queja de no tener cartas de usted.
En mi concepto, para la paz o para la guerra, es indispensable que se aproxime usted a Lima. Tal es el sulfato de esta larga carta o puchero en que hablo a usted de todo y otras cosas muchas más.
Hasta próxima oportunidad me repito muy suyo Amigo afectísimo.
Dígnese saludar, en mi nombre, al general Buendía y dígale que hasta ayer estuvo su familia muy alarmada con la bola que echaron a rodar los calderonistas, de que había sido fusilado en el Cuzco por no sé qué motinistas. Afortunadamente hemos logrado tranquilizar a las niñas con la noticia que ha traído Hilario Liendo de que el 29 lo dejó con plena salud en Ayacucho.
Al reabrirse las negociaciones de paz, supongo que retirará usted el nombramiento de secretario hecho en Aramburú y Chacaltana.
Si me considera usted competente y digno para el desempeño de ese cargo honorífico, estoy a su disposición. Ya que no otra cosa sabré siquiera redactar los protocolos en estilo medianamente castizo.
Y a propósito de plenipotenciarios. No creo hoy al doctor Alarco en condiciones de salud para el buen desempeño del cargo. Por vale una indicación me permito proponerle a Rufina Torrico. Ciertamente que no es un Talleyrand ni un Metternich ni con mucho un Bkmork; pero es amigo de nuestra causa, hombre de juicio claro y sobre todo circunspecto por carácter. Su condición de alcalde de Lima, y más que ella sus relaciones personales con Altamirano lo hacen a propósito para el cargo.
Si no conviniese nombrarme secretario, no formaría por eso capítulo de queja. Tantos alfilerazos he recibido en mi amor propio que por uno más no sangraría la herida. Para ese caso indico a usted buen secretario en la persona de Julio García Monterroso.
Por supuesto que estas no son indicaciones oficiosas; para que no emplee usted mucho tiempo en buscar hombres o nombres.

(sin firma)

1 Casó con la señorita Carmen Rey.
1 Periódico favorable a Piérola que se publicaba en Panamá.

LA TERCERA

(Recibida) Ayacucho, octubre 30/81-10 p.

Lima, setiembre 30 de 1881

Excmo. señor don Nicolás de Piérola

Mi distinguido amigo:
El sainete de la Magdalena toca a su fin, y por mucho que se afane mr. Hurlbut es impotente para prolongar la vida de ese absurdo gobierno sin gobernados. La Situación en su editorial de ayer llega hasta llamarlos pillos, hipócritas y mercaderes que negociaban ruinmente con el tesoro. Sobre este último punto empieza a descubrirse mil indignidades en los libros de la caja fiscal. Apuntaré a usted algunas. Hay una partida de 400,000 soles en gastos de palacio. Hay diputados como Manuel Marco Salazar, Pedro Mariano Rodríguez y otros, catedráticos o empleados destituidos por usted, a quienes se les ha satisfecho el año de sueldos. Hay quienes como el general Cisneros están pagados hasta diciembre de este año. En fin, la enumeración de estas miserias sería interminable. La Situación ofrece publicarlas.
Por el momento, pienso que nos convendría infinito eliminar a Hurlbut. Yo he mandado al Canal un editorial sobre su carta otro sobre el memorándum, con encargo de que se traduzcan al inglés para que los explote el New York Herald y otros periódicos de oposición. Con un poco de actividad y plata para la prensa, nuestro representante en Wáshington, señor Cabrera, puede alcanzar el relevó de ese bellaco. A Larrañaga le escribo que trabaje con ahínco sobre la prensa norteamericana para que forme atmósfera hostil al ministro yankee. No creo que sea arco de iglesia ni que cueste mucho dinero el alcanzar un buen éxito.
Los calderonianos, en su desesperada situación no saben qué decisión tomar. Calculando en la posibilidad, no remota, de que Lynch se apodere de la persona de García Calderón, piensan algunos que les convendría reunir a sus congresantes y nombrar a Montero vicepresidente. A esto se oponen los quimperistas, cuyo círculo está en mayoría sobre el de García Calderón. No acierto con el plan de Químper, y sólo sé que desarrolla gran actividad. Sus íntimos son Derteano, “el Murciélago”, los Paz-Soldán (don Mariano y Carlos), Mariano Alvarez, Pazos, Quiñones y Ulloa. Este último acaba de regresar de Huaraz, a donde fue con el pretexto de ver a un deudo enfermo; pero, en la realidad, comisionado por Químper. Hasta Recavarren pariente de García Calderón, se ha unido con Químper, el cual cuenta con algunos amigos entre los chilenos. Varios de estos concurren a su casa. No es ya García Calderón el enemigo interno a quien hay que cruzar y combatir, sino el otro prójimo. Ello antes de ocho días se aclarará o nublará el horizonte.
En cambio nuestras filas se aumentan con los arrepentidos, que son infinitos, lo que no tengo yo por una ganancia. Esa canalla nos volverá a abandonar cuando el platillo de la balanza se incline un poquito en contra nuestra. No es convicción patriótica sino conveniencia individual o logrerismo lo que guía a esos tejedores de oficio.
Suspendo aquí esta carta para continuarla mañana.
Octubre 1º
Toman consistencia las sospechas sobre conducta doble por parte de Montero. Ayer se reunieron en casa de García Calderón cuarenta o cincuenta de sus congresantes y nombraron a Montero vicepresidente. Ramón Ribeyro ha salido para Cajamarca y se dice que él será el ministro general de don Lizardo.
García Calderón ha contestado a Lynch negándole la facultad de destituirle y llamándose presidente elegido por los pueblos (!). Gálvez ha pasado también a los cuerpos diplomáticos y consular, protestando contra el procedimiento de Lynch y declarando que don Francisco no se declare sustituido por quienes crearon su gobierno.
Los ministros inglés y francés piensan en retirarse del país fastidiados de la petulancia del yankee.
El 27 desembarcaron en Paita, conducidos por el “Amazonas”, 900 hombres de infantería, 100 de caballería y cuatro piezas de artillería, con el propósito de avanzar sobre Piura. No espero que Negrón a pesar de contar con 600 hombres bien armados, les oponga resistencia.
Los periódicos alemanes se ocupan largamente sobre el embargo de los vapores “Sócrates” y “Diógenes” en el puerto de Kiel. Todos convienen en que estos buques, no son, a primera vista, buques de guerra. Carecen de Santa-Bárbara y de portas para cañones; pero sus cubiertas son de gran consistencia para resistir uno de grueso calibre, 2.000 toneladas, 290 pies de eslora, 35 de manga y 20 de puntal, quedando 16 1/2 pies bajo la línea de agua. Su andar máximun es de 13 millas. Estaban ya en aptitud de hacerse a la mar. Uno de ellos tenía ya a bordo su dotación que era de 43 hombres, de capitán a paje, como buque mercante y completaba sus víveres. Al ser detenidos no se ha encontrado en ellos pólvora ni armas. Un periódico dice que los armadores los destinaban para la trata de negros; pero los otros lo combaten. Afírmase que un viaje a Hamburgo del señor Sanz despertó sospechas sobre estos buques. Acompaño a usted tres recortes de la prensa alemana sobre el particular.
Continuaré mañana este memorándum que no es ciertamente como el de mr. Hurlbut.
Octubre, 2
Por el vapor llegado ayer de Panamá hemos recibido ejemplares de la Memoria del secretario general Larrañaga me dice lo siguiente: “Hemos realizado un milagro, sin ser santos, imprimiendo en tan corto tiempo la Memoria. Verdad que no me he parado en gastos. Por el vapor antepasado he enviado a Negrón una remesita de armas y municiones. Todo esto va agotando mi caja. Cuando escriba usted a don Nicolás háblele para que no desatienda al Canal”. Cumplo con el encargo copiándole el acápite de carta. Tengo para mí que si logramos levantar polvareda en la prensa de Estados Unidos y desquiciar a mr. Hurlbut, se deberá exclusivamente al Canal y al entusiasmo de Larrañaga. Tiene usted razón en lo que sobre él me ha dicho: “es un gran patriota y un corazón de oro”.
Como hoy debe salir un expreso conduciendo correspondencia para usted pongo punto final a ésta.

Hasta la semana próxima.

(sin firma)