Vistas de página en total

Mi lista de blogs

DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA

DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA
FRANCISCO IGARTUA CON DORIS GIBSON, PIEZA CLAVE EN LA FUNDACION DE OIGA, EN 1950 CONFUNDARIAN CARETAS.

«También la providencia fue bondadosa conmigo, al haberme permitido -poniendo a parte estos años que acabo de relatar- escribir siempre en periódicos de mi propiedad, sin atadura alguna, tomando los riesgos y las decisiones dictadas por mi conciencia en el tono en que se me iba la pluma, no siempre dentro de la mesura que tanto gusta a la gente limeña. Fundé Caretas y Oiga, aunque ésta tuvo un primer nacimiento en noviembre de 1948, ocasión en la que también conté con la ayuda decisiva de Doris Gibson, mi socia, mi colaboradora, mi compañera, mi sostén en Caretas, que apareció el año 50. Pero éste es asunto que he tocado ampliamente en un ensayo sobre la prensa revisteril que publiqué años atrás y que, quién sabe, reaparezca en esta edición con algunas enmiendas y añadiduras». FRANCISCO IGARTUA - «ANDANZAS DE UN PERIODISTA MÁS DE 50 AÑOS DE LUCHA EN EL PERÚ - OIGA 9 DE NOVIEMBRE DE 1992»

Mi lista de blogs

«Cierra Oiga para no prostituir sus banderas, o sea sus ideales que fueron y son de los peruanos amantes de las libertades cívicas, de la democracia y de la tolerancia, aunque seamos intolerantes contra la corrupción, con el juego sucio de los gobernantes y de sus autoridades. El pecado de la revista, su pecado mayor, fue quien sabe ser intransigente con su verdad» FRANCISCO IGARTUA – «ADIÓS CON LA SATISFACCIÓN DE NO HABER CLAUDICADO», EDITORIAL «ADIÓS AMIGOS Y ENEMIGOS», OIGA 5 DE SEPTIEMBRE DE 1995

Mi lista de blogs

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.» FRANCISCO IGARTUA - TEXTO SOMETIDO A LA APROBACION DE LA ASAMBLEA Y QUE FUE APROBADO POR UNANIMIDAD - VITORIA-GASTEIZ, 27 DE OCTUBRE DE 1999.

«Muchos más ejemplos del particularismo vasco, de la identidad euskaldun, se pueden extraer de la lectura de estos ajados documentos americanos, pero el espacio, tirano del periodismo, me obliga a concluir y lo hago con un reclamo cara al futuro. Identidad significa afirmación de lo propio y no agresión a la otredad, afirmación actualizada-repito actualizada- de tradiciones que enriquecen la salud de los pueblos y naciones y las pluralidades del ser humano. No se hace patria odiando a los otros, cerrándonos, sino integrando al sentir, a la vivencia de la comunidad euskaldun, la pluralidad del ser vasco. Por ejemplo, asumiendo como propio -porque lo es- el pensamiento de las grandes personalidades vascas, incluido el de los que han sido reacios al Bizcaitarrismo como es el caso de Unamuno, Baroja, Maeztu, figuras universales y profundamente vascas, tanto que don Miguel se preciaba de serlo afirmando «y yo lo soy puro, por los dieciséis costados». Lo decía con el mismo espíritu con el que los vascos en 1612, comenzaban a reunirse en Euskaletxeak aquí en América» - FRANCISCO IGARTUA - AMERICA Y LAS EUSKALETXEAK - EUSKONEWS & MEDIA 72.ZBK 24-31 DE MARZO 2000

Mi lista de blogs

martes, 6 de agosto de 2013

LA TERCERA

Lima, abril 9 de 1881.

(Recibida) Jauja, abril 9 de 1881.

(Contestada) Ayacucho, abril 24 de 1881.

Excmo. señor don Nicolás de Piérola. Jauja.

Mi distinguido amigo:
Hace cinco días que tuve la satisfacción de recibir su afectuosa y expansiva carta de 22 de marzo. Muy mucho agradezco que en ella me haya usted autorizado para escribirle con ilimitada franqueza: no abusaré de su benévola autorización y sólo haré uso de esta cuando se trate de algo que, a mi juicio, pueda influir en el buen éxito de la patriótica causa a que tiene usted vinculados su reposo en el presente y su nombre ante la historia.
Si es verdad, como por aquí se susurra, que ha nombrado usted comandante general y jefe superior del centro al coronel Cáceres, reciba usted mi débil aplauso por tal nombramiento. Al separar de ese cargo a Echenique habría usted complacido una exigencia patriótica del pueblo limeño, y llamo pueblo a la porción no pequeña de hombres leales que ven en usted al jefe de la nación y al hombre que defiende la honra de la patria. Aunque Juan Martín pudiera vindicarse de las infinitas acusaciones que sobre él pesan como jefe de la reserva, el país no está dispuesto a oírlo, y convendrá usted conmigo en que a veces hay que transigir con la opinión pública por extraviada que la consideremos.
Seré incansable en opinar que si bien, por ahora, tiene usted que agotar toda su sagacidad y no ser muy riguroso, en cambio, más tarde debe usted desplegar una severidad extrema aunque ello repugne a la característica bondad de su corazón. Entre los traidores a la patria encuentro una docena de grandes criminales y un centenar de tontos y noveleros. Que tiemblen los últimos ante el ejemplar castigo que aplique usted a los primeros. No es necesario multiplicar los patíbulos, ni derramar la sangre de los pobres diablos. La mancha que esos hombres han echado sobre el nombre peruano, sólo puede lavarse no dejando impune el delito. Lo vi a usted contemporizar con la cobardía de López Lavalle, de Adolfo Salmón y de otros militares. Por Dios, señor, que no lo veamos a usted contemporizar más tarde con los infames que se han aliado al vencedor chileno; que no lo vea-anos a usted clemente con esa argolla, que el mismo día 13 y, a la primera noticia del desastre de San Juan, formaba conciliábulos y organizaba conspiración contra usted; que no lo veamos ser magnánimo con ese circulito de malos peruanos que preferían el triunfo chileno al gobierno de quien, como usted, fue indulgente con las iniquidades del pasado.
Francamente, cada día siento en mi alma más hiel contra el civilismo que, con su caprichosa ley de expropiación salitrera, nos preparó el conflicto actual y que aun habiéndolo previsto, no quiso, no supo alistar al país para la lucha. Como muy sesudamente lo dijo usted en un documento: “logreros de aquí y especuladores de allá son los autores de la guerra”. Y a usted le deparó el destino recoger la herencia que el civilismo legó a la patria, y cuando los civilistas, en expiación de su crimen, debieron ayudar a usted lealmente, se les ha visto, por el contrario, minando día a día el poder y el prestigio de usted. ¡Y para colmo de imprudencia son ellos, autores de la guerra, los que hoy hipócritamente predican la paz! Y para ir a la paz empieza por sembrar la anarquía y por deshonrar al Perú ante el extranjero.
Soy sincero, amigo don Nicolás. Si no se siente usted con coraje para (después de alejado el enemigo chileno por la paz o por la guerra) imitar al Cristo que con un rebenque lanzó a los profanadores del templo, rompiendo los eslabones de la argolla, preferiría que se alejara usted del escenario y que acabara el país de hundirse.
Yo no desconfío de que los Estados Unidos, en dos o tres meses más, nos presten algún contingente, ya que de la Argentina poco o nada tenemos que esperar. Pero aunque no obtengamos auxilio moral o material del extranjero, no por eso debemos desmayar en el cumplimiento del deber. Para nosotros el deber no es el Dios éxito: el deber es la lucha. No me halago con la idea de paz. Chile, con sus exageradas y deshonrosas condiciones, la hace imposible.
Del pueblo y sociedad limeña poco espero. Hay aquí poca virilidad y mucho egoísmo y corrupción.
Hasta ahora estoy contento de la actitud del resto de la república que ha rechazado con indignación la farsa calderoniana. Mas, como la perseverancia no es cualidad dominante en la índole de nuestras masas, temo que desmayen ante la perspectiva de una larga guerra.
De noticias poco puedo decirle, sin embargo, le incluyo algunas paginitas de Crónica. Cada quincena, mientras yo permanezca en Lima, cuidaré de escribirle una crónica.
Esté usted seguro de que, tan luego como alcance a reunir los recursos precisos para mi familia, iré a reunirme con usted. No quiero que pueda usted decir de mí lo que se dice del capitán Araña, que gritaba: ¡embarca, embarca! y él se quedaba en tierra de España. Tengo la firme decisión de tomar parte activa en la lucha. Concédame Dios realizar prontos mis arreglos financieros.
Entretanto y hasta mi próxima carta me repito muy suyo amigo afectísimo.

RICARDO PALMA

LA TERCERA

(Diputado Rospigliosi)

Lima, mayo 29 de 1881.

(Recibida) Ayacucho, julio 11/ 81-3p.

(Contestada) Ayacucho, agosto 24/81-

Excmo. señor Nicolás de Piérola.

Mi distinguido amigo:
Mientras estuvimos en Lima bajo la férula de don Pedro Lagos, que era un borrachín-mujeriego, me tuvo usted, como se dice, a sal­to de mata. Ese sujeto tuvo empeño en ponernos bajo sombra a Odriozola y a mí. El ministro norteamericano intervino, y desapare­ció el conflicto personal. La protesta sobre el desbalijo de la biblio­teca exaltó la bilis del mandón chileno.
A propósito de la biblioteca. El 25 se nos pasó orden calderonia­na para volver a encargarnos de ella. Ya supondrá usted que, por mi parte contesté rechazando como debía el cargo. Siento decirle que mi amigo don Manuel no quiso imitarme y que ha aceptado el pues­to. Los chilenos han dejado en el establecimiento poco menos de tres mil volúmenes: infolios en pergamino, escritos en latín y casi todos sobre materias teológicas. Exceden de cuarenta y cinco mil to­mos los que nos han robado.
Ya sabrá usted que el provisorio de la Magdalena ha recibido de Panamá siete millones, según unos, y once según otros, en billetes de banco. De ellos ha entregado dos millones a los chilenos en pago de los dos meses de contribución. Tenemos, pues plétora de papel.
En cuanto a congreso, las uvas están verdes, verdísimas. Hasta ahora sólo cuenta en Lima con setenta y cinco representantes, entre senadores y diputados, faltándole treinta y ocho de los últimos para que esa cámara complete quorum. De Puno ha llegado un señor Eduardo burlando la vigilancia del prefecto; mas esperamos que haya mayor cuidado en los otros departamentos del sur para impedir que los carneros civilistas .vengan a la querencia de Chorrillos. Los anti-ar­golleros, Macedo y Saavedra han concurrido a las juntas preparato­rias y los acaba de seguir (¡maravíllese usted!) nuestro amigo Jimé­nez a quien siempre tuve por honrado, patriota e inteligente. No sé a qué expediente o embolismo recurrirán para completar número.
Aseguran los calderonianos que Lynch les ha ofrecido retirarse con las tropas al Callao, tan luego como instalen congreso. De este modo, dicen, cesará Lima de estar sujeta a la ley marcial, podrán funcionar los tribunales, y acaso seremos reconocidos por la suprema y por el cuerpo diplomático. Ci vedremo.
El único representante que ha observado un procedimiento dig­no y enérgico es don Pedro Tirso Valdez, senador por Ica. Requeri­do para asistir a las juntas, ha contestado oficialmente que carece de representación, por cuanto su departamento no reconoce al gobier­no de la Magdalena.
¿Qué daño le ha inferido usted al ilustrísimo Tordoya para que le haya declarado guerra sin misericordia? Dice que transigirá con el diablo antes que con usted.
La Actualidad ha cesado de publicarse desde el 27. Es el caso que su redactor Errázuris es exaltado partidario de Santa María, y que Lynch es furioso baquedanista. Llegó a noticia de Lynch que, en esa imprenta, se estaba trabajando muy seriamente un folleto con­tra Baquedano, en el cual entre otras lindezas, se decía que el ge­neral huyó a las dos y media de la tarde del campo de Miraflores y que volvió a él, después de las cuatro, cuando ya tenían ventaja los chilenos, gracias a los esfuerzos y disposiciones de Maturana y Ver­gara. Para impedir que aparezca el panfleto decidió Lynch quitarle la imprenta a Errázuris, y las máquinas y tipos se están encajonando para remitirlos a Santiago. No obstante, me aseguran, que el folle­to, del cual estaban ya impresos varios pliegos aparecerá pronto para circular sólo en Chile. Es posible que llegue yo a conseguir un ejem­plar, y cuidaré de enviarlo a usted.
El triunfo de la candidatura Santa María es segurísima, y lo sien­to. Habría preferido que Baquedano triunfase. Este ganará la elec­ción sólo en Santiago y en Rancagua. En el resto de Chile está de­rrotado, y aun en Santiago no es imposible que lo venzan.
En nuestra indolente y perezosa Lima no se mueve una paja. Nadie se ocupa de Calderón y sus magdalenos. Son como si no existie­ran. En cuanto a los chilenos, parece que empezamos a habituarnos con la permanencia de ellos, tanto que ya se han celebrado cuatro o cinco matrimonios limeños. ¡Desventurada tierra! Aquí está el pue­blo resignado con su ignominia y nada quiere hacer por sacudirla. Le­jos de eso, abundan los espías y denunciantes que van con chismes a la autoridad chilena.
Para mí, señor don Nicolás (y perdones mil por la confianza), tiene usted un solo pecado; pero gordo, muy gordo, de esos que no se lavan con toda el agua bendita de la cristiandad: “Ese pecado es no haber sido dictador”. ¡Qué diablos! Serlo, en forma, o no serlo. El carácter benévolo de usted y por lo tanto contemporizador, nos ha partido por el eje. Los civilistas son orgánicamente intransigentes y usted se empeñó en obligarlos, a fuerza de beneficios y consideracio­nes, a transigir. Esa gente respiró, respira y respirará sólo ponzoña contra usted. Pudo usted y no quiso aplastar a tiempo a los escor­piones. Pido a Dios que, para bien de la pobre patria, haya usted adquirido la convicción de que en el Perú, por ahora y hasta que el cielo y el trascurso del tiempo hayan cambiado nuestro modo de ser político y social, no se puede gobernar con todos y para todos, ideal poético a que aspiraba usted y que tan rudos desengaños le ha pro­porcionado.
Desde los tiempos de Pizarro han venido siendo imposibles los gobiernos eclécticos. Pizarro, fue, en mi concepto, el fundador de la argolla; porque, pasó años y años sin querer dar ni un grano de arroz a los almagristas. Y muy bien que le iba con esa conducta. Pero lle­gó día en que se metió a contemporizar y a regalar a sus enemigos naranjitas del jardín de palacio, y desde entonces empezó a llevár­selo pateta.
Como Pizarro, pero sin vacilar como este, implantó don Manuel Pardo la ley del yunque y del martillo. ¡Vaya si nos dio de firme a los pierolistas, mientras fuimos yunque! Nos llegó al cabo, la opor­tunidad de ser martillo y ... usted dijo nones. Barinaga llevó a las oficinas de hacienda, no por familias sino por tribus, a los civilistas; Echegaray, secundado por los Paz-Soldán, hizo otro cuarto de lo mis­mo; y Orbegoso no se quedó en zaga sosteniendo a los Pareja, Alay­za y demás peines. El elemento pierolista puro y de amigos proba­dos, se esterilizó. Se nos impedía hasta él llegar a usted con nuestras quejas o amistosas advertencias. Los Echeniques, que así eran civilistas como pierolistas, viciaban la atmósfera de palacio, y lejos de llevar buen contingente al mandatario y amigo, le llevaban hombres como Tenaud, civilista enragé y sin grandes vínculos para con usted.
En fin, amigo mío, lo pasado pasado; pero las verdades han de decirse alguna vez, aunque no sea más que para desahogar bilis. Y yo se las apunto para retemplar su espíritu, a fin de que, si Dios no desampara nuestra causa, sea usted inexorable con los chilenados de la argolla tanto como con los chilenos del Mapocho.
El dador de esta es mi amigo el dr. Gerardo Cabello, leal y constante partidario de usted. Se lo recomiendo muy mucho. Es jo­ven ilustrado e inteligente. El explicará a usted las dificultades con que brego para abandonar Lima e ir a su lado. Esperaba actas por alguna de las provincias de Loreto; pero aún no han llegado a mis manos. Si las recibo, haciendo todo sacrificio, concurriré a la asamblea. Entre tanto, y hasta otra oportunidad me repito muy suyo, amigo afectísimo.

RICARDO PALMA
P. S. Acaba de publicarse en un folleto un manifiesto de Químper. Es pura hidrofobia. Supongo que lo haya usted recibido ya.

LA TERCERA

Abril 9 de 1881

CRÓNICA

ELECCIONES EN CHILE. Seis son las candidaturas exhibidas. Las de Domingo Santa María y Miguel Luis Amunátegui, son apoyadas por una fracción del partido conservador y una mayoría de los liberales. Se trata de que Amunátegui se retire del palenque y ceda sus elementos a Santa María. Si esta fusión se realiza, tiene ese bando gran probabilidad de triunfo. Vergara y Altamirano son los candidatos del partido radical y de los belicosos que desean el aniquilamiento del Perú. Vergara cuenta con su apoyo con la influencia personal de Pinto, muy su amigo, y parece que Altamirano piensa ya en cederle el campo. Dañoso nos sería, en mi concepto, el triunfo de la candidatura Vergara. Este es también el candidato del ejército; aunque, a última hora, se ha tratado de hacer surgir la candidatura Baquedano, cuyo éxito pienso que nos convendría: ¿por qué? Porque no es hombre capaz de inventar la pólvora, porque a su sombra gobernarán muchos y habrá anarquía en el gabinete, porque Chile se militarizará, y porque Baquedano, en fin, no es respetado por la mayoría del ejército. Tuve, hace poco ocasión de oír contar a un jefe de alta graduación, que en la batalla de Miraflores hizo Baquedano tristísimo papel. En cuanto a la candidatura de don Francisco Echaurren, entiendo que morirá en su cuna.

Los chilenos no nos permiten recibir en Lima periódicos argentinos ni de su patria; así es que no puedo apreciar el espíritu de la prensa. No obstante, saco en limpio que Santa María y Vergara son los candidatos más prestigiosos. El mismo Baquedano ha pedido a sus partidarios que le den de plazo hasta el 29 de marzo, para compulsar sus elementos, y decidirse a aceptar o no la exhibición de su candidatura. Por el próximo vapor sabremos lo que haya resuelto; aunque, para mí esa vacilación en aceptar significa que él cree segura su derrota. Sentiré que no se exhiba; pues a más moros más ganancia, y sentiré doblemente que si se exhibe sea vencido.

REPUBLICA ARGENTINA. El telón está ya corrido. Nada tenemos que esperar de Buenos Aires. Roca ha ordenado el retiro de la legación argentina en Lima, y ya Uriburu está empezando a liar la maleta. Más claro... ni chocolate de hermitaño.

DESLEALTAD CHILENA. El Mercurio de Valparaíso trae cada día dos o tres columnas de cartas tomadas en la secretaría particular de usted. Algunas ha reproducido aquí La Actualidad; con esa alevosía conseguirán los chilenos, sino convertir en enemigos de nuestra causa a algunos hombres, por lo menos, resfriar su entusiasmo. Veo, amigo mío, que usted tenía que hacerlo todo y que, ni para insignificantes detalles, tuvo cerca de sí gente que lo ayudara y sirviera con interés patriótico, afecto personal y mediano buen sentido. Cuando la malhadada revolución de los Gutiérrez, antes que a salvarme yo, atendí a poner en salvo diez paquetes que contenían la correspondencia grave del coronel Balta dejando en el archivo sólo las cartas de rutina. Si tal arma hubiera caído en poder don Manuel Pardo, sólo Dios sabe hasta dónde la habría utilizado. Lo que digo de la correspondencia privada de usted lo repito sobre la particular y oficial de la secretaría de relaciones. Ya habría usted leído publicadas notas y cartas de Gómez Sánchez sobre subvencionar periódicos argentinos, etc... pero de lo que no tiene usted noticia es de una carta dirigida a Calderón por Domingo Vivero, secretario de nuestra legación en Quito, en la cual desarrollaba este no sé qué planes para derrocar a Veintemilla, en cuya intimidad vivía Vivero. Esa carta y unas notas (cuyo tenor ignoro) de Juan Luna fueron encontradas por los chilenos en la carpeta de Calderón y llevadas por Godoy a Quito. Viene de ahí el que Veintemilla esté furioso contra usted y que se haya comprometido con los chilenos para lanzarse sobre Tumbes y Piura, tan luego como ellos le indiquen es llegado el momento. En el Ecuador se habla sin embozo de este asunto. Culpa es, pues, de quien estuvo al frente de nuestra cancillería, haber dejado al alcance de los enemigos armas más poderosas que los cañones. Oigo hablar, sin que yo garantice la realidad de cartas y oficios del señor Lama sobre las repúblicas de Centro América, y díconme que son documentos gravísimos cuya publicación nos traerá la odiosidad de esos gobiernos y de sus pueblos. Se trata en esos papeles del cohecho de hombres públicos, etc. comunicaciones de igual carácter han encontrado los chilenos con referencia a Panamá. Estos fatalísimos descuidos de don Pedro José Calderón nos crearán graves dificultades en el porvenir.

A PROPOSITO DE RELACIONES EXTERIORES
Hace ocho o diez días que encontraron muerto, sentado en un sillón, en su cuarto, calle del Milagro, a don Ricardo Tirado, jefe de la sección diplomática y consular. Las conjeturas populares son variadísimas. Hablan unos de suicidio y otros de envenenamiento chileno.

MAS SOBRE LA ARGENTINA. El diario bonaerense La Tribuna Nacional, publicación semioficial, trae, en su número del 27 de febrero, un editorial en que se habla de la conveniencia de que los ejércitos chileno y argentino procedan de acuerdo para atacar a los araucanos y a los indios de las pampas. La idea no puede ser, en mi opinión, sugerida por Roca quien, como usted sabe, hizo varias expediciones contra los indios. ¿Querrá con esto distraer a los pocos belicosos que hay en la Argentina? ¿Será; para ellos lo mismo batirse con los salvajes que batirse con los chilenos? A pesar de esto, hay en Lima algunos optimistas que creen en guerra entre argentinos y chilenos, y que hasta en el retiro de Uriburu encuentran síntomas de ruptura. Esos optimistas añaden que junto con el almirante Brown vendrán nuestras dos cañoneras.

BOLIVIA. Con referencia a cartas de La Paz, se asegura que el 20 de marzo estalló en Potosí la revolución a favor de D. Aniceto Arce, el aliado de Chile, el García Calderón de Bolivia.

CONFERENCIA CHILENO-PERUANA. En mi anterior, y en tono chancero, anuncié a usted que entre algunos politicones de Chile germinaba la idea de una confederación de cuatro repúblicas. Pues, señor, hoy no río. El pensamiento toma consistencia, y el gobierno de Santiago lo discute con seriedad. Para principiar, parece que empezarán por la ocupación definitiva de Lima, invistiendo con carácter de intendente a Echaurren o a Isidro Errázuris, enviando un personal de empleados y hasta miembros del poder judicial. En el Itata, que es esperado para mañana, diz que recibieron ese pastel.

GOBIERNO DE LA MAGDALENA. En agonías y buscando la actitud menos ridícula de caer. Hoy está Lima empedrada de pecadores arrepentidos de haber firmado actas, arrepentimiento a que ha contribuido en algo un enérgico decretito de don Pedro Alejandrino del Solar, declarando traidores a la patria y comprendidos en el art. 8º del estatuto a los calderonianos que aparecieron por el sur. Han sido los chilenos los que en La Actualidad han dado a conocer el decreto, que ojalá tenga Solar energía para que no quede sólo escrito en el papel. Dicen los arrepentidos que los chilenos se han burlado infamemente de ellos; pues les ofrecieron retirar sus tropas a cantones, darles el palacio y la aduana del Callao, y permitirles formar una división de ejército con los prisioneros de la isla de San Lorenzo y los que existen en Chile, división con la que se prometían marchar sobre Jauja.

Pero después que la perfidia chilena los vio comprometidos en la farsa, los ha dejado con los crespos hechos y sin bailar; porque les exige para reconocer a García Calderón como gobierno: 1º Actas de adherencia, siquiera de un tercio de la república. 2º Reconocimiento del cuerpo diplomático y de la corte suprema. Entretanto han impuesto ya el pago de otro millón por marzo, y García Calderón (que no puede ni reunir otros 200,000 soles a cuenta del primer millón) no sabe cómo salir del atolladero en que por su gusto se metió, anarquizando el país, con gran contentamiento del enemigo. En pascua se cumple el plazo para la entrega del resto del millón, sospecho que malísima pascua va a tener don Francisco. Con el decreto de Solar que lo ha hecho presumir que a la fecha del coronel Luna, prefecto del Cuzco, andará a salto de mata; con el regreso de Jesús Elías, prefecto para Tea, y con la negativa respuesta que de Montero ha traído Carlos Elías, está el hombre (y con él su circulito) cariacontecido. Para Ayacucho ha enviado de prefecto a Federico Herrera, quien no creo sea más afortunado que Carlos Ferreyros en Chiclayo. En cuanto a Nicanor Gonzales (y contra mis presunciones), parece que regresará mañana desairado por sus comprovincianos de Ancash. Desengaños de tal magnitud harían saltar el pandero a cualquiera; pero don Francisco dice que quiere apurar el último, y el último es convencerse de si podrá o no reunir congreso para mayo. Con tal motivo, el día 7 tuvo en su casa su conciliábulo del cual resultó que hay en Lima 25 senadores y 27 diputados (argolla pura). En cuanto al senado, no halló motivo de alarma, pues teniendo quorum con 31 senadores, fácil será completarlo con Goiburu, tres o cuatro más que vengan del norte y sur, y en último caso resucitando dos o tres difuntos, aunque se diga de ellos como del cadáver de Lázaro jam fetet. Pero tratándose de la cámara de diputados, ya la cosa tiene muelas y colmillos de elefante. El quorum o dos tercios de diputados está representado por la respetabilísima cifra de 72, y es claro que ni usted en el centro, ni Solar en el sur, ni Montero en el norte dejarán pasar hasta Lima un solo huanaco civilista, amén de que creo serán poquísimos los que tengan deseo de concurrir por miedo a las acechanzas chilenas y teniendo en cuenta la ninguna independencia de que disfrutarían. La circular de García y García al cuerpo diplomático ha sido otra de las grandes contrariedades de Calderón. El Orden y toda la falanje argollera están trinando contra Aurelio. En una palabra, el castillejo de naipes calderonianos se derrumba, y se derrumba por obra exclusiva de los chilenos. Ellos lograron su propósito, que fue exhibirnos ante el mundo entero como un pueblo indigno, anarquizado y estúpido.

DAZA Y PRADO. No sólo los periódicos de Chile, sino aun cartas recibidas en Lima, cuentan que don Hilarión concurrió en París a un banquete que tuvieron los chilenos allí residentes, y que festejó en un brindis nuestros contrastes: ¡Vaya un canalla! Don Mariano Ignacio llegó a Panamá el 21 de marzo y se dirigió a Guayaquil en busca de su familia, que desde hace un mes lo esperaba allí. En Lima hay candorosos que recelan traiga Prado algún embuchado, de acuerdo con los enemigos, y que Malinokski, Zejers y otros apuntes hayan servido de agentes.

CONCLUSION. Suspendo mis crónicas hasta dentro de 10 días. En la que, abierta, incluyo para Neto encontrará usted la noticia del asesinato del Cabo Cruzate y otras pequeñeces.

Lima, febrero 8/81.