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DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA

DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA
FRANCISCO IGARTUA CON DORIS GIBSON, PIEZA CLAVE EN LA FUNDACION DE OIGA, EN 1950 CONFUNDARIAN CARETAS.

«También la providencia fue bondadosa conmigo, al haberme permitido -poniendo a parte estos años que acabo de relatar- escribir siempre en periódicos de mi propiedad, sin atadura alguna, tomando los riesgos y las decisiones dictadas por mi conciencia en el tono en que se me iba la pluma, no siempre dentro de la mesura que tanto gusta a la gente limeña. Fundé Caretas y Oiga, aunque ésta tuvo un primer nacimiento en noviembre de 1948, ocasión en la que también conté con la ayuda decisiva de Doris Gibson, mi socia, mi colaboradora, mi compañera, mi sostén en Caretas, que apareció el año 50. Pero éste es asunto que he tocado ampliamente en un ensayo sobre la prensa revisteril que publiqué años atrás y que, quién sabe, reaparezca en esta edición con algunas enmiendas y añadiduras». FRANCISCO IGARTUA - «ANDANZAS DE UN PERIODISTA MÁS DE 50 AÑOS DE LUCHA EN EL PERÚ - OIGA 9 DE NOVIEMBRE DE 1992»

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«Cierra Oiga para no prostituir sus banderas, o sea sus ideales que fueron y son de los peruanos amantes de las libertades cívicas, de la democracia y de la tolerancia, aunque seamos intolerantes contra la corrupción, con el juego sucio de los gobernantes y de sus autoridades. El pecado de la revista, su pecado mayor, fue quien sabe ser intransigente con su verdad» FRANCISCO IGARTUA – «ADIÓS CON LA SATISFACCIÓN DE NO HABER CLAUDICADO», EDITORIAL «ADIÓS AMIGOS Y ENEMIGOS», OIGA 5 DE SEPTIEMBRE DE 1995

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LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU

LIMAKO ARANTZAZU EUZKO ETXEA - CENTRO VASCO PERU
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.» FRANCISCO IGARTUA - TEXTO SOMETIDO A LA APROBACION DE LA ASAMBLEA Y QUE FUE APROBADO POR UNANIMIDAD - VITORIA-GASTEIZ, 27 DE OCTUBRE DE 1999.

«Muchos más ejemplos del particularismo vasco, de la identidad euskaldun, se pueden extraer de la lectura de estos ajados documentos americanos, pero el espacio, tirano del periodismo, me obliga a concluir y lo hago con un reclamo cara al futuro. Identidad significa afirmación de lo propio y no agresión a la otredad, afirmación actualizada-repito actualizada- de tradiciones que enriquecen la salud de los pueblos y naciones y las pluralidades del ser humano. No se hace patria odiando a los otros, cerrándonos, sino integrando al sentir, a la vivencia de la comunidad euskaldun, la pluralidad del ser vasco. Por ejemplo, asumiendo como propio -porque lo es- el pensamiento de las grandes personalidades vascas, incluido el de los que han sido reacios al Bizcaitarrismo como es el caso de Unamuno, Baroja, Maeztu, figuras universales y profundamente vascas, tanto que don Miguel se preciaba de serlo afirmando «y yo lo soy puro, por los dieciséis costados». Lo decía con el mismo espíritu con el que los vascos en 1612, comenzaban a reunirse en Euskaletxeak aquí en América» - FRANCISCO IGARTUA - AMERICA Y LAS EUSKALETXEAK - EUSKONEWS & MEDIA 72.ZBK 24-31 DE MARZO 2000

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domingo, 24 de marzo de 2013

IN MEMORIAM


VALEROSO DEFENSOR DE LAS LIBERTADES
Igartua: Una huella imborrable

Por: Jhon Bazán
Periodista

La huella que Francisco Igartua Rovira dejó a su paso por la vida se nota más nítida desde afuera que desde las calles de Lima. He tenido ocasión de recoger en mis viajes notables recuerdos, y elogiosos comentarios, no solo acerca de lo que fue como persona –un hombre íntegro con ideas propias– sino de su lucha permanente por la libertad y la búsqueda de soluciones.
Palmira Oyanguren, intelectual chilena de raíces vascas, escribió recientemente un enjundioso artículo en el que dice de Igartua: “Periodista agudo y excepcional, Francisco Igartua fue uno de los grandes exponentes de la prensa peruana. Nada ni nadie pudo acallar a este personaje que tenía por lema el ‘no a la regimentación de la prensa’ y si bien sufrió el peso de varias dictaduras, su convicción fue más fuerte que los sablazos militares…”.
Otros recuerdan a Igartua por la terca consecuencia con sus ideas libertarias, que lo llevaron incluso a sufrir persecución y destierro. Una anécdota de los tiempos de Odría lo retrata mejor que nadie, cuando era, entonces, un periodista en busca de la verdad, lo cual naturalmente incomodaba al régimen.
Igartua estaba deportado, pero burlando los controles fronterizos había vuelto a Lima, aunque avisados por esbirros de su audacia estaba siendo buscado por calles y plazas. Escogió, entonces, para refugiarse un eventual y sui géneris asilo: el local de El Comercio, donde con la anuencia del director, don Luis Miró Quesada de la Guerra, se sintió protegido y a salvo por el tiempo necesario, ya que los policías no se atrevieron a violar el local de tan importante diario.
Cabe recordar que Igartua, para entonces, ya había pasado por el mítico diario “Jornada”, una hoja cotidiana cuyas columnas muchas veces eran incendiarias. Había estado en “La Prensa”, cuando la dirigía Guillermo Hoyos Osores, su amigo y referente, y había tenido la audacia de fundar “Oiga” casi el mismo día en que Manuel Odría había roto la democracia derrocando al presidente constitucional José Luis Bustamante y Rivero, a quien Igartua admiró hasta su muerte.
Ya para entonces había dado muestra de su compromiso con la verdad con el llamado Caso Góngora Perea, que lo contrapuso con un diputado aprista por Amazonas que había declarado cosas de las cuales después se arrepintió presionado por el partido y que desmintió en sendas cartas a “Jornada” (setiembre de 1946). El asunto llegó hasta el liderazgo aprista, que citó a Igartua al local de “La Tribuna”, pero en vez de diálogo recibió una soberana paliza en el zaguán de ese diario. El lema aprista de entonces era “por la razón o la fuerza”.
Ahora que se cumplirán nueve años de su fallecimiento, es bueno reflexionar respecto a este legado de fidelidad a sus ideales que dejó Igartua a los periodistas. Los reveses nunca lo arredraron: Fundó “Oiga” primero en 1948 para luchar contra Odría y luego en sucesivas etapas contra mandones antidemocráticos de toda laya; luego cofundó “Caretas”, donde dejó doce años de su vida editorial y lineamientos que aún le sobreviven.

Fuente:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

jueves, 21 de marzo de 2013


Lunes 8 de noviembre de 1948

El fin justifica los medios

Aparece este semanario en un momento crítico y lleno de incertidumbre e inquietud para la Patria. No creemos venir a salvarla. No somos ilusos. Nos limitaremos a cumplir, en nuestro campo, en el periodismo, con que nos parezca justo. Hemos debido haber salido algo antes para el público, pero un cambio de Gobierno sorpresivo aunque no inesperado, ha instalado a una Junta Militar en el poder y nos ha obligado a meditar la justicia de nuestra posición. Y no la variamos. Seguimos creyendo que sólo la honestidad y el desinterés asentados en una doctrina social revolucionaria, que sea realizable, podrán hacer la felicidad de nuestro pueblo. Ha caído en régimen que nació quién sabe descompuesto. Nunca, nos ligó nada a él. Jamás podremos perdonarle su entrega y su debilidad frente al apra. Sin embargo, no podemos estar de acuerdo, por el momento y la forma, con su deposición. Ese régimen estaba enmendano rumbos. No podía esperarse mucho de él, es cierto. Pero era el régimen legalmente constituido: un Gobierno al que le tocó una época difícil, en la que tuvo que luchar en dos frentes: contra el apra y contra la plutocracia. No podríamos afirmar que lo hizo mal, por lo menos en el caso del apra. Quién sabe es más práctico y seguro matar los piojos a la luz del sol. En la noche se pueden esconder las liendres. El panorama político estaba pues, mal que bien, clareando. Otras razones pudieron buscarse para derrocar al doctor Bustamante. Que las hay, siempre que nos pongamos en plan de derrocadores, que no lo somos. ¿No pudo seguirse otro camino, que mantuviera nuestro crédito en el exterior, para aliviar la crisis que atravezaba el país?... Pero, mejor no continuemos. A los hechos consumados, hay que darles cara. Nada se saca con lamentaciones y romanticimos ante lo concreto y real: en Palacio de Gobierno existe un nuevo régimen y el pasado, que fue de gestos ineficaces, con un noble y digno gesto, aunque también ineficaz, ha terminado. Ahora se abre un nuevo panorama. No podemos calificarlo, como algunos, de funesto. Sería pueril y prematuro. La política da muchas sorpresas y muchos malos pasos se pueden enmendar. Aunque es difícil. Ya hemos visto la asunción al poder del doctor Bustamante junto al apra y luego su separación. No juzguemos antes de tiempo lo que no ha ocurrido todavía. Condenamos la actitud revolucionaria del Sur en lo que tiene de pasión e inoportunidad. Sin embargo, creemos que el fin justifica los medios. Y, a pesar de no conocer aún ese fin, confiamos en el patriotismo y la capacidad de los hombres que componen la Junta de Gobierno. A nadie más que a ellos les conviene realizar una obra de bien y progreso para la Nación. De lo que hagan dependerá el juicio definitivo de la ciudadanía. Ojalá, por el bienestar de la Patria, acierten y enderecen los malos pasos.

Fuente:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA
FRANCISCO IGARTUA, OIGA Y UNA PASION QUIJOTESCA


"Siempre un extraño"
Por FRANCISCO IGARTUA
Así nació el primer periódico personal de Francisco: Oiga

Fue un andar a la deriva que no debía continuar. Y no continuó. El golpe de Odría y su sigiloso ingreso a Lima lo conmovieron profundamente y lo apartaron de las juergas. Ese mismo 28 de octubre, "día infausto para la República", como él escribió, igual que escriben infi­nitos periodistas en el mundo frente a hechos semejantes, ese mismo día se comprometió a hacer algo... ¿Pero qué hacer?... La impotencia lo exaltaba todavía más. Así fue como comenzó a dolerle el Perú.

Una de esas noches de desvelos cívicos, Francisco tomó la firme decisión de llevar adelante una idea que le venía rondando desde un par de días antes. Desde el mismo momento en que, junto a Ella, vio a Odría pasar por la Plaza San Martín rumbo a Palacio: tenía que fundar un periódico que dijera las verdades que la gran prensa, con toda seguridad, callaría, sea por complicidad con el golpista o por autocensura generada por el temor al poder. Al despertarse siguió dándole vueltas a la idea y a la manera de cómo presentar su propuesta para hallar apoyo financiero a sus planes. Y bien bañado y con desayuno completo se dirigió al Café.

Aquella mañana del uno o dos de noviembre de mil novecientos cuarenta y ocho, cerca del mediodía, exponía Francisco en los portales su propósito de publicar un semanario, un panfleto, que gritara las protestas de su generación por el cuartelazo contra Bustamante y su rechazo a la dictadura que acababa de entronizarse en el país. Pero Francisco no tenía un centavo. En la mesa estaban Sérvulo y Doris Gibson —inmersos en un romance borrascoso—, Guillermo Ugaz, Juan Ríos, Carmen Sosa y alguien más. Francisco explicó sus proyectos y su falta de fondos. Doris Gibson se prestó de inmediato a conseguirlos. Y, poniéndose de pie, se dirigió al otro lado de la plaza, a los portales del frente, al Chez Víctor, donde esperaba encontrar a Armando Revoredo, el último Primer Ministro de Bustamante, que acababa de estar en prisión. Revoredo había sido médico, profesión que nunca ejerció, pues antes de curar a nadie se inscribió en la Aviación e, inmediatamente, de médico 'asimilado' pasó a piloto. Cuando llegó a ministro ya lucía las insignias de general de Aviación y sus hazañas —vuelo solitario, sobre los Andes, de Lima a Buenos Aires y, después, de Lima a Bogotá— habían llenado de orgullo a los peruanos sin que él se envaneciera. También, después de haber abierto las dos rutas arriba mencionadas, había dado la vuelta a Sudamérica al comando de una escuadrilla de cazas.

Al poco rato regresó Doris a la mesa del Café. Traía dos mil soles para Oiga, el proyecto de Francisco. Los mil que faltaban, también por intermedio de Doris Gibson, Francisco los obtuvo, con alguna solemnidad y firma de un documento simbólico, de Pechitos Bustamante.

Así nació el primer periódico personal de Francisco: Oiga.

Fuente:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA
FRANCISCO IGARTUA: Siempre un extraño
FRANCISCO IGARTUA, OIGA Y UNA PASION QUIJOTESCA

l'osservatore romano


l'osservatore romano


miércoles, 20 de marzo de 2013


Cuando un amigo se va... (Norma Ríos escribe desde Buenos Aires sobre el fallecimiento de Beñat Minondo)

20/03/2013

"Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo, así refiere la canción del cantautor argentino Alberto Cortés. En la tarde del domingo sonó el teléfono y una voz triste me dijo que mi amigo Beñat había fallecido. Una gran tristeza me embargó y una serie de imágenes comenzó a dar vuelta en mi mente, como si se estuviese proyectando una película. No podía creer lo que había escuchado y por mi rostro comenzaron a correr lágrimas sin control". Desde Buenos Aires escribe Norma Ríos, secretaria del Centro Vasco Francés-Iparraldeko Euskal Etxea.

Por Norma Ríos, desde Buenos Aires

Es difícil pensar en él y saber que ya no lo veré más. Recuerdo nuestros primeros encuentros, hace ya más de una década y el saludo final de despedida, en su regreso a fines del año antes de subir al avión que le llevaba de vuelta a Iparralde luego de su visita a Argentina.

Era una persona muy especial. Solía tener siempre una sonrisa en sus labios. Amable, dulce, alegre, su espíritu era de un niño grande. Con una contextura voluminosa y la alegría que emanaba de su piel, me recordaba a los osos de los cuentos, por eso sus amigos lo apodaron Baloo, el personaje principal de la novela El libro de la Selva de Rudyard Kipling, bonachón y siempre feliz.

Donde estaba Beñat, estaba la alegría de los vascos, las reuniones eran distintas cuando él se encontraba, les daba esa chispa especial. De muy joven fue rugbier, amaba ese deporte. Solía  recordar cuando en 1991 llegó a Argentina para una gira con su equipo de 33 jugadores pertenecientes a Saint Etienne de Baigorri, y que una noche fueron agasajados en el Centro Vasco Francés con un asado por parte del presidente Simón Soroet y la Comisión Directiva, estando también presente nuestro Campeón Mundial de Pelota Vasca, Juan Labat. Solía ver los partidos de rugby de Argentina y de hecho le gustaba mucho el equipo de Los Pumas.

Vino muchas veces al país, a las Semanas Vascas, junto al grupo de la Asociación Euskal Argentina del que tesorero, siempre junto a su buen compañero y amigo Pierra Laco.

Su gran simpatía y humor le hicieron cosechar muchísimos amigos en nuestro país y es así como era conocido en casi todas las euskal etxeak.

Compartimos muchas fiestas de colectividad, así como los asados que la familia Laco de Argentina hacía cada año para despedir a Pierra. El amor que tenía por Argentina era muy fuerte y eso lo mostraba generalmente en sus remeras, en cuyos logos tenía la bandera de mí país junto a la ikurriña.

Es difícil recordar tantas ocasiones, hermosas, que muchos hemos vivido en su compañia. Su partida me apena y ensombrece el corazón, pero me queda el recuerdo de su bondad, su generosidad, la alegría que ambos sentíamos cada año al reencontrarnos en el aeropuerto a su llegada.

Ya no podré correr a saludarlo, pero creo que en una parte del cielo hay una nueva estrella iluminándonos y que cada vez que levante mi vista ahí estará sonriéndome.

Descansa por siempre junto a Dios.
Lagun maitea beti arte. Goian Bego.

Fuente:
EUSKALKULTURA.COM

martes, 19 de marzo de 2013


Canta Claro
Por Francisco Igartua
AQUÍ LOS SOLES Y LOS DEDOS TIENEN
EL TAMAÑO QUE TE DÉ LA GANA

En el Perú, donde, como decía Guillermo Hoyos, sólo falta que llueva para arriba, no es de extrañar que la vieja frase "no se puede tapar el sol con el dedo" no tenga sentido, pues aquí, en el Perú cada uno tiene su sol y su dedo, adaptables a gusto del día. Si el sol molesta se le achica y se agranda el dedo, o al revés, según convenga.
Sería espantoso, pero....

Semejante disparate es lo que sacamos en limpio luego de leer los periódicos de la semana y perder el tiempo en la televisión y la radio. Me explico: en las últimas encuestas vienen apareciendo los peruanos que añoran a Fujimori. Y la respuesta de los que no quieren aceptar esta realidad no puede ser más peruana. Por lo pronto, todos o casi todos los que se encabritan con la noticia olvidan que fueron fervientes fujimoristas durante largo tiempo y la emprenden contra su ídolo de ayer echándole todos los barros que hay a la mano. Sin advertir que algunos no le corresponden, con lo que, en lugar de dañar su imagen, hacen que los resurrectos fujimoristas estimen que, como hay una o dos acusaciones sin sustento, toda la crítica que se le hace no responde a la verdad. Por ejemplo, en estos días he leído, en las furiosas reacciones desatadas contra las encuestas, que uno de los crímenes mayores de Fujimori fue imponer la reelección del año 2000. Y esto no es cierto. Ese habría sido un error político de envergadura, pero no faltan juristas que opinan (en silencio porque no desean ser masacrados por la prensa) que no es un crimen interpretar que en 1993 se inició una nueva etapa constitucional, por lo que la del 95 fue la primera elección de Fujimori. Interpretación más que forzada, pero no indefendible ni criminal. Por lo que, descalificar al prófugo y ennoviado ex presidente japonés con semejante argumento, es debilitar la condena pública que Fujimori merece. Basta que una sola de las acusaciones sea falsa o irrelevante (tampoco está probado lo del narcotráfico) para que el fujimorismo encuentre que todas las acusaciones son infundios contra el ídolo que resucita.

Seamos, pues, veraces y sapientes en el enjuiciamiento a Fujimori si deseamos que no vuelva o, si lo hace, que sea para ser enjuiciado por sus crímenes evidentes, tantos y tan enormes que es protegerlo el añadirle delitos que no han sido probados. Sin embargo, sí puede probarse que el jefe máximo del Grupo Colina era Fujimori (hay tres documentos con su firma reclamando el ascenso de estos criminales después de las masacres de estudiantes en Huancayo, antes de La Cantuta y Barrios Altos): también puede probarse contundentemente que fue una picardía punible la venta de su terreno para justificar el pago de la educación de sus hijos; y no necesita probarse quién era el jefe supremo de la gavilla de generales que robaron millones; quién el interesado en premiar o castigar a la prensa; quién el que manipulaba al Poder Judicial para hacer lo que le daba la gana (como negar su huella y su firma para agraviar a la señora Higuchi, la madre de sus hijos); quién el que ordenaba a Montesinos para beneficiarse él con las órdenes y no al revés. ¿Para qué añadirle delitos que no están probados? ¿Para qué engordar el dedo queriendo ocultar el sol?

El desamparo de los alcaldes
Estamos en días de despiporres. Un jurisconsulto de nota, por ejemplo, se siente en la obligación de defender al Poder Judicial y declara que una acción de amparo no anula inmediatamente una orden municipal. Afirma que para que el amparo se haga efectivo necesita otra medida cautelar y el pronunciamiento de otro juez y de la Corte. ¡Linda y pontifical manera de tapar el sol con el dedo de la teoría! En la práctica, hoy en día se cuentan por centenares los amparos paralizando disposiciones municipales. Como demostración inmediata está el alcalde Andrade teniendo que impedir, a palo limpio y a duras penas, que las combis y ómnibus, amparados por los tribunales, siguieran envenenando el aire de la avenida Abancay. Ninguna autoridad y menos la judicial le dio la mano, sólo obtuvo el apoyo de los vecinos, quienes comprobaban a diario la lenta pero mortal consecuencia de los humos tóxicos que lanza la congestión vehicular.

Las sabias explicaciones del jurisconsulto se estrellan contra la realidad, contra los cientos de discotecas que funcionan con un amparo en la mano. Y, para el caso, otro ejemplo (éste en las serranías de Lima). Los domingos y días feriados la paz del lugar se interrumpía y estremecía con las estridencias musicales de varios locales de recreo. Estridencias que los cerros amplifican. Y el comentario de los vecinos de fin de semana era el más fácil: "Seguro que coimean al alcalde". Sin embargo, grande fue la sorpresa de los vecinos cuando, en contacto con el alcalde, éste les aclaró la situación: "Si ustedes me hacen llegar sus quejas yo acallaré esos ruidos, porque si yo intervengo por mi cuenta de seguro que me abrirán proceso penal por abuso de autoridad". Y era cierto. Tiene abierto cuatro o cinco juicios. Hoy cuando el ruido molesta es por culpa de los vecinos que no hacen llegar sus quejas al alcalde.

FUENTE:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

Canta Claro
Por Francisco Igartua
AHORA SE LAVAN BANDERAS Y CALZONES,
ANTES SE LAVABAN HONRAS

El título de esta nota refleja el tono festivo con el que se  comenta en estos días el desafío a pistoletazos de un diputado de nombre extravagante (Eittel) a otro, que le ha contestado tildándolo de Pancho Pistolas, mientras que la prensa agudiza el tono burlón para que parezcamos gente moderna y civilizada. Lo que sólo es verdad a medias, pues si la ceremoniosa manera de dilucidar ofensas con el código del Marqués de Cabriñana es una anticualla risible, no lo es el hecho en sí.

Desde que el hombre es hombre, a igual que los animales, ha dilucidado sus disputas batiéndose a duelo. Pero cuando aparece el código del Marqués (del que en Lima era perito don Miguel Mujica Gallo) se les da a estos lances tono de comedia bufa, olvidándonos que, cuando el honor valía más que una cuenta bancaria, se podía llegar al duelo a muerte. Duelos que no pudo contener la Iglesia condenando a los duelistas con la mayor pena religiosa: la excomunión, ya que en ese juego se cae en los pecados de matar y suicidarse. En ese entonces valía más que la Iglesia el dicho del Quijote: "por la libertad y la honra se puede dar la vida".

Como vemos, nada hay nuevo bajo el sol. Sólo cambian las formas. Ayer, con Cabriñana, se trataba de igualar a los contrincantes, ya que un hombre menudo puede, con pistola, enfrentarse sin desventaja a un Joe Louis. Hoy, si eres pequeño y un grandote ofende gravemente a tu mujer sólo te cabe callar y esconderte o pegarle un tiro al grandote e ir a la cárcel, pues si acudes a los tribunales serás la chacota de amigos y conocidos; salvo que pactes con el hampa para que el ofensor reciba una pateadura. Método empleado desde muy antiguo, en todas las civilizaciones y en todos los niveles sociales.

No es, pues, el duelo lo ridículo sino las aristocráticas normas del casi olvidado Marqués, El duelo (poniendo al margen los infantiles lances a primera sangre) es más bien trágica muestra de las limitaciones de la ley ante la natu-raleza humana.

Algunas historias de duelos limeños
Se me ha ido de la mano lo que yo queda fuera un corto preámbulo al relato de algunos duelos pocos conocidos, ocurridos en esta ciudad que, hace tiempo, dejó de ser la de los virreyes y es hoy representativa del Perú, la patria que acoge a todas sus sangres, sangres que "acaso algún día logren integrarse en un punto y ese punto sea el porvenir, según deseosa esperanza de Federico More.

Justamente More y Javier Ortiz de Zevallos fueron mis padrinos en un duelo que la sapiencia de ellos y la poca voluntad del contrincante hicieron que terminara con las satisfacciones reglamentarias. No recuerdo si el desafío estuvo pactado a pistola o sable, pero debió ser a arma de fuego, pues yo jamás he tenido una espada en mis manos.

Antes de ese fallido enfrentamiento hubo otro al que estuve cercano y que un historiador mencionó con bastante despiste en la televisión el miércoles pasado. No fue un duelo de Paco Moncloa con alguien sino un match de box sin guantes entre cuatro de los hermanos Mondos contra cuatro de los directivos de Punto y coma, periódico publicado por un grupo de alumnos de la Universidad Católica, en el que yo colaboraba. Esto ocurrió a comienzos de los cuarenta.

La desgracia de llamarse Cornejo
Otro desafío que tampoco culminó en duelo formal, fue uno en el que participé como padrino, anonadado ante las extravagancias de mi ahijado, el doctor Héctor Cornejo Chávez. El retado era el temible humorista Sofocleto... Pero vayamos por partes.

En los años sesenta, antes del golpe de Velasco, se acercó a mi casa el líder de la Democracia Cristiana, a quien Sofocleto lo tenía trastornado llamándolo Cometo. Todo pensé menos que el doctor Cornejo, que amablemente me asistía como abogado, se había vuelto loco y me visitaba para exigirme que fuera su padrino en el duelo al que habla retado a Sofocleto. Me quedé perplejo frente a las sinrazones que Cornejo me daba hasta que, abrumado por su insistencia, acepté el encargo, no sin antes advertirle que era absurdo enfrentarse a un buen humorista, aunque en este caso el pagano de las venganzas de Sofocleto sería yo.

Sin embargo, el asunto resultó siendo más estrambótico todavía. No había Cabriñana de por medio sino una carta notarial citando al ofensor al terreno del honor, sin que en ella se hablara de armas. Y yo y mi compañero en el padrinazgo no salíamos de nuestro asombro... Hasta que el día y hora señalados acompañamos a Cornejo hasta La Perla para "dar fe de la cobardía del humorista". Por supuesto que Sofocleto no apareció y Cornejo sintió su honor a salvo y casi en silencio nos fuimos a cenar. Al sentarse, Cornejo nos hizo ver que llevaba una pistola... Nos quedamos pasmados... ¿Qué locura había pensado cometer el fogoso y cartesiano polemista? Nunca lo supe. Y, tal como tenía previsto, resulté yo el más agredido por Sofocleto. Por suerte sus insultos llegaron al delirio, liberándome de darle respuesta.


FONDO
EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

Canta Claro
Por Francisco Igartua
DOS ASUNTOS CON PICOR DE ROCOTO

Siempre han sido y creo que siempre serán urticantes las relaciones de la prensa (de los medios de expresión) con el poder. A éste le fascina la obsecuencia o la crítica benévola con apariencia de lo contrario y a muchos periodistas nos consume la curiosidad griega de escudriñar lo desconocido, sobre todo los entre-telones del poder, y nos sentimos obligados a hacerlos públicos cuando esos secretos serian trapos sucios. Es un choque frontal de dos distintos modos de actuar en la vida y de entender los asuntos ciudadanos. El poder tiene necesidad de ser popular y de practicar el secreto de estado, mientras que en el periodista (no en todos) manda la pasión por revelar al público, al pueblo, lo que hay de criticable, de engañoso, en esos secretos. Dos actitudes encontradas, dos mundos estructuralmente divergentes, que sólo se concilian frente a grandes cataclismos; pero situación en la que con frecuencia el Estado logra imponerse, sea convenciendo con su actuación o, las más de las veces, presionando con dádivas o amenazas a los directores o dueños de los medios.

El menos sonado es el más grave
Y esto último (la amenaza) es lo que ha ocurrido en dos asuntos de prensa en estos días. El más grave, para mí, es el menos sonado. Es la hipócrita manera como ha querido la congresista Anel Townsend amedrentar a los propietarios de este diario. A última hora, con calzador y sin argumento alguno, los ha involucrado en su acusación sobre los delitos de corrupción ocurridos en el régimen de Fujimori. Y el propósito salta a la vista: quiere hacer méritos ante el presidente Toledo con ánimo de obtener su apoyo para llegar a la presidencia del Congreso. Pero ¿por qué apuntar a toda prisa, a último minuto, contra Correo? También aquí la respuesta es clara: porque recién ahora ha advertido la congresista Townsend que este periódico resulta siendo un opositor muy incómodo al régimen, pues su crítica parte desde una posición ultraliberal (que yo no comparto por aborrecimiento a todo fanatismo), desde un ángulo que constantemente acorrala al doctor Toledo en su propio laberinto.

Lo que ha hecho Anel Townsend es presionar, amenazando con los tribunales que recojan su informe, para que Correo no siga "molestando" al señor presidente.

¿Por qué Anel Townsend no acusa a Fujimori?
Y ya que del informe Townsend se trata, valga la oportunidad para insistir en algo que me canso de repetir sin encontrar eco. Se hace en ese informe una acusación sobre derechos humanos contra Fujimori con base en la tortura de serrucho que sufrió un periodista, hecho sin duda abominable pero que no liquidó al serruchado, mientras que el informe calla en siete idiomas otro hecho de torturas y muertes de muchísima mayor gravedad, que Anel Townsend conoce igual o más que yo. Se trata nada menos que de la única acusación documentada contra Alberto Fujimori por crímenes de lesa humanidad, único camino para que el fugitivo pueda ser extraditado o juzgado en un tribunal internacional. Anel Townsend, igual que su protegido el procurador Ugaz, conocen muy bien los tres pedidos firmados por Fujimori (el último ordenando como comandante supremo de las Fuerzas Armadas) para que fueran atendidos los integrantes del grupo Colina. Pedido que (a la tercera) el Ejército atendió por ser "mandato", consignándose en la hoja de análisis que esto se hacía por los "trabajos especiales" de Inteligencia realizados en las universidades del país (los militares saben lo que significa "trabajos especiales"). Esto ocurría a mediados de 1991, poco después de la desaparición de sesentaiun estudiantes de la Universidad de Huancayo "y del hallazgo de sus cadáveres con signos de tortura (como consta en denuncias de la Fiscalía del lugar) y antes de los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos. ¿Los pedidos de ascenso firmados por Fujimori después de los muertos y torturados de Huancayo no son vinculantes con esos crímenes y con los que ocurrieron después? ¿Porqué el informe Townsend calla estos hechos y las firmas de Fujimori?

"Si no cambian van presos"
No he terminado con el primer asunto, picantísimo como vemos, y ya se me acaba el espacio que, sin condición alguna, me abre todos los sábados Correo. Me quedan, pues, apenas dos líneas para tocar el más sonado de los rocotos de la semana: la grabación reveladora de que los viejos métodos de intimidación contra la prensa no son ajenos al gobierno del doctor Toledo. Y con lo de viejos me refiero a lo que desde siempre ha ocurrido en la pugna entre poder y libertad de expresión. En el diálogo Lerner-Wolfenson, al margen de si el DC fue o no editado y de que hubo o no buena voluntad de amigo a amigo, lo contundente es la frase-resumen "si no cambian van presos" (hecho repetidísimo en mis recuerdos). En sólo cinco palabras está dicho todo.

FONDO
EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

Canta Claro
Por Francisco Igartua
EL PRECIO DE LA PREPOTENCIA Y LA CREDULIDAD

La semana pasada inicié esta columna recordando a la Armada Invencible y al accionar guerrillero de los marinos ingleses, protegidos en los vientos, y la terminé sospechando que los iraquíes no se enfrentarían frontalmente a la prodigiosa maquinaria de guerra norteamericana, sino que acudirían a la resistencia urbana y a las guerrillas populares, obligando al enemigo a masacrar a la población. Y así ha ocurrido no porque yo cuente con una bola de cristal. Simplemente me dejé conducir por un elemental conocimiento histórico y un mínimo de sensibilidad para entender a los iraquíes, de alguna manera vin-culados al nacimiento de la historia humana, o sea con tradiciones que defender frente a cualquier agresor.

Es evidente que los norteamericanos han estudiado al detalle e inútilmente el color y consistencia del aire y de la arena iraquíes y han escuchado, crédulos, las voces de exiliados y de espías que posiblemente eran espías de Hussein; lo que no se les ocurrió hacer es ponerse en la piel de los iraquíes y lograr así entender que un pueblo con historia milenaria no iba a recibir con música y banderas al ejército de una nación que, con arrogancia imperial (recogida de sus escuderos ingleses) y clara codicia de petróleo, se propone imponer un nuevo orden internacional.

Esta falta de sensibilidad para comprender al otro, a los demás, y su prepotente desafío a las Naciones Unidas, han colocado a Estados Unidos en una encrucijada fatal. Han logrado que Iraq, como pueblo ofendido, haga suya la causa de Saddam Hussein y que el vertiginoso desarrollo de las comunicaciones, tanto o más sorprendente que el de las armas, ponga a las masas del mundo entero en su contra. Ya no es la época en la que los soldados de Su Majestad Británica aplastaban pueblos y nadie (sólo los lugareños) se enteraba de los detalles feos de esas conquistas.

Los propósitos iniciales de Estados Unidos han sido derrotados y queda endeble su futuro imperial, futuro que su escudero mayor se resiste a apoyar. Presionado por la opinión pública británica, Blair no desea que Iraq pase a ser gobernado por un procónsul norteamericano.

Este es, en resumen y hasta ahora, el penoso resultado del proyecto "demolición y pavor" montado por el señor Bush. Dentro de algún tiempo se verá si resulta o no pírrica la sí segura victoria de la coalición británico-estadounidense, a la que podría añadirse en nombre de la despistada España del señor Aznar, pero no la de los cuarenta desconocidos países que agradecen el anonimato cada vez que Bush los menciona sólo por número aritmético.

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EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

Canta Claro
Por Francisco Igartua
ALGO QUE AÑADIR AL CASO CIPRIANO,
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA CANTUTA

Hace unos días volví de un viaje, ni corto ni largo, por el llamado (con razón) mundo desarrollado. Y la primera impresión que me asaltó al llegar fue la pobreza y desorden de nuestro primer aeropuerto, con la cara apenas lavada con pintura de gato, para hundirme de inmediato en la suciedad y el caos, en el infernal tráfago limeño, en la ciudad que un periodista español llamó sin exagerar “la Calcuta de Sudamérica": combis sobrevivientes envueltas en una nube de humo, gritos, bocinazos, autos que quieren adelantar a otros saliéndose de pistas que parecen terreno lunar... Pero peor aún fue horas después, al despertar y leer el periódico y prender la televisión para ponerme al día. Las mismas y diminutas miserias de siempre, pequeñeces que empequeñecen el panorama nacional, aunque también sean retrato de nuestra destartalada realidad.

Lo que sí no sospeché es que, dos días más tarde, estas diminutas pequeñeces llegarían al extremo grotesco de ver al arzobispo de Lima involucrado en los crímenes de La Cantuta, por lo que el ex ministro Bustamante dice haber oído decir a Montesinos.

Sin duda fantasías, pues no resulta coherente que un militar se niegue a cumplir, por razones religiosas, la orden superior de lanzar al mar a los muertos; luego consulte con el obispo de Ayacucho, quien le recomienda denunciar el hecho, avisar a las familias y enterrarlos cristianamente; y termine descuartizando los cadáveres.

Pero este "culebrón", que ha dejado estupefacto al país, no apareció sorpresivamente. Tiene antecedentes. El último lo leí esa madrugada a mi regreso al país. En primera página, con grandes titulares un obispo desmentía al obispo de Lima, afirmando que la Iglesia respeta la independencia del Poder Judicial. Lo que me hizo pensar que monseñor Cipriani, habituado a los deslices verbales, había intentado ejercer su influencia sacerdotal para obligar a los jueces a variar un fallo. Hecho que sin duda sería reprobable. Pero no era así la cosa. El arzobispo Cipriani, al margen de su filiación y de que no sea (como el Opus) bien visto por muchos, había simplemente expresado su simpatía por el señor Chumpitaz y reclamado, con el ánimo de paz, justicia y perdón que predica el último mensaje papal, un pronto fallo para que concluya el calvario que está sufriendo nuestro gran futbolista por una falta que no llega siquiera a pecata minutia. ¿Existirá un país en el que los partidos políticos (y Montesinos era figura preponderante del fujimorismo) no financien la incorporación de celebridades en sus listas electorales?

Se trata, en lo referente a monseñor, de una opinión sobre excesos legales que yo y muchos peruanos compartimos y que no es interferencia alguna en el lento proceso judicial que se les sigue a Chumpitaz y a otros. Lo que sí resulta intento de interferir en la libertad de expresión ciudadana es el tono amenazante empleado por algunos jueces y fiscales para replicar al opinante. Pues así como el Poder Judicial tiene su jurisdicción, que nadie pone en entredicho, los ciudadanos tenemos el derecho constitucional a opinar como nos dé la gana sobre cualquiera de los poderes del Estado. Eso es democracia, ya que sin libertad de expresión aquella resultaría siendo una farsa.

Es de esperar que la citación judicial hecha a monseñor Cipriani nada tenga que ver con esas amenazas, aunque no deje de extrañar que, justo ahora, vuelva a tocarse el tema de los delitos de lesa humanidad cometidos por Fujimori. Y que la acusación al ex presidente vuelva a plantearse, como antes, sin seriedad alguna. Sin ánimo de usar las pruebas reales que lo condenan.

Así como el Poder Judicial se interesa, de acuerdo a ley, por investigar lo que un testigo dice sobre una presunta participación indirecta del arzobispo de Lima en los asesinatos de La Cantuta, yo vuelvo a hacer, por enésima vez, la siguiente pregunta: ¿Por qué el gobierno, la Fiscalía y el Poder Judicial no toman en cuenta las pruebas que sí evidencian la culpa de Fujimori en esos crímenes?... Lo hago porque, sin tomar en cuenta esas probanzas, la acusación montada contra él por delitos de lesa humanidad es puro fuego de artificios judiciales, en los que se ha envuelto a monseñor Cipriani. Se trata de pruebas que he exhibido hasta el cansancio, inútilmente, y que he entregado a políticos y funcionarios judiciales, también en vano. Se trata de pruebas reales, firmadas, que el Poder Judicial no toma en cuenta.

Son tres documentos firmados por Fujimori insistiendo en un mismo mes (julio de 1991) para que fueran ascendidos todos (con jefes y pichilingues y rivas incluidos) los miembros del llamado después Grupo Colina, por "trabajos especiales" realizados en las universidades del país. Esto ocurría poco después de que fueran asesinados 61 estudiantes de la Universidad de Huancayo, asesinatos que sí son vinculantes, hasta para un lego en derecho, con los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos. Son documentos bastante más elocuentes de lo que pueda decir sobre La Cantuta el arzobispo Cipriani, a quien sorprendentemente se le ha citado como testigo luego de opinar a favor de Chumpitaz ¿Quién protege a Fujimori y por qué lo hace?

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EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

Canta Claro
Por Francisco Igartua
BUSH VINO, SALUDÓ Y SE FUE

Con arcangelical inocencia la Central Peruana de Trabajadores sospecha que hubo agenda secreta entre los abrazos y palmadas al hombro de Bush con Toledo y de Toledo con Bush y de la sospecha pasa a pedir, a exigir, que la secreta agenda se haga pública. De esta manera, el despiertísimo señor Gorriti quiere alborotar el gallinero proponiendo un imposible, pues lo secreto no puede hacerse público sin dejar de ser secreto. Y muy bien sabe el señor Gorriti que entre los estados, todos los estados del mundo (anaranjados, rojos, amarillos o azules), hay, ha habido y habrá acuerdos secretos. Por lo pronto (y con todo derecho) no deben ser pocas las agendas secretas atendidas por Fidel Castro, a quien el señor Gorriti admira y defiende con pasión.

Pero si pretender que lo secreto se publique y difunda a los cuatro vientos es disparatado (aunque el señor Gorriti no disparate sino dispare como arcángel expulsado) resulta de una condorosidad extravagante que muchos se traguen el cuento de que el presidente Bush es encantador (todo lo que se dice de él en EEUU y en el mundo sería pura calumnia) y que, dada la "química" con su carnal Toledo, es seguro que los EEUU abrirán las puertas de su mercado a todos los productos peruanos, sin peligro de que a los nuestros les ocurra lo que está ocurriendo con los aceros mexicanos y las maderas de Canadá, a los que prácticamente, a pesar del ALCA, se les ha cerrado el mercado norteamericano, en defensa de los intereses nacionales yanquis.

Sin embargo, hay lecturas de la rauda visita de Bush que se distancian de esos dos extremos y que sin duda deben estar más próximas a la realidad. Una de ellas, por ejemplo, es la que parte de aquel viejo y sabio dicho sobre la entraña moral de los estados: "las naciones no tienen amistades, sólo tienen intereses".

Con base en esta premisa es necesario preguntarse ¿cuáles son los intereses norteamericanos en la región andina?... Y de esta pregunta debieran partir las presunciones sobre lo tratado en secreto entre los presidentes Bush y Toledo, el único (además de Chávez de Venezuela) con mandato que se prolonga hasta el dos mil seis.

Para los EEUU el petróleo de Colombia, Venezuela y Ecuador, así como el gas del Perú y Bolivia, son reserva estratégica de la región. Por lo tanto, la situación de Colombia les preocupa enormemente por la posibilidad de que la guerrilla (que en ese país ha llegado a ser denominada fuerza beligerante) desestabilice a su país y se extienda a los vecinos convulsionando todo el Ande. Y siéndole al gobierno norteamericano demasiado arriesgado comprometerse directamente en lo que ya es guerra civil colombiana, no sería de extrañar que, en esa agenda secreta que quiere conocer Gorriti, se haya planteado la necesidad de que los vecinos, amenazados de contagio guerrillero, intervengan en esa contienda con velada asistencia norteamericana. Es, sin duda, una hipótesis que merece la mayor atención, y en la que la ausencia de Venezuela en el cónclave andino de Lima indicaría que el derrocamiento de Chávez ya está decretado.

Ese es, además de la obsesión por la droga, el principal interés de EEUU en la región y resultaría absolutamente improbable que el tema haya estado ausente en las conversaciones limenses de Bush, quien se ha autonominado sheriff del mundo entero (hace algunos días ha llegado a la exageración de amenazar con armas atómicas a Rusia y China). También es seguro que se tocarían espinosos asuntos bilaterales (intereses de personas y compañías norteamericanas) cuyos resultados se irán viendo (haciéndose públicos como quiere Gorriti) en un futuro cercano.

El interés del Perú y de las otras naciones andinas es librarnos de la miseria, pero no por la vía (ya probadamente desastrosa) de las dádivas, sino de la apertura del mercado norteamericano a los productos de la región. O sea lograr que la preocupación del Congreso yanqui por favorecer a sus votantes no lo obnubile y se desentienda del derecho que los sudamericanos tenemos a ser tratados con las mismas normas liberales que los EEUU nos predican.

Para el presidente Toledo, el meollo de lo conversado con el presidente Bush habría sido esa apertura recíproca de mercados. Y, ciertamente, Toledo habrá aprovechado su "química" con el norteamericano para comprometerlo, mientras Bush se escudaba en su Congreso para no comprometerse.

De la habilidad y firmeza empleadas en este pulseo de intereses encontrados, más que de la "química", dependerá que haya resultados buenos para las dos partes o mejores para el más hábil de los dialogantes. Esperamos los peruanos que haya sido Toledo el lince, aunque no es habitual que el pez chico se coma al grande.

Esta seria, creo yo, la lectura más ecuánime y correcta de una visita casi de médico, comentada por alguna prensa yanqui como demostración del poco interés de Bush por su patio trasero. El, según muchos periódicos de EEUU y Europa, tiene toda su mente puesta en el petróleo cercano a Palestina y Afganistán. Para las otras regiones tiene al Congreso como excusa para que sus compromisos sean limitados. Por ello es que, seguramente, el vicepresidente de Ecuador le ha echado en cara que un préstamo de 40 millones para los problemas de su frontera con Colombia quedó en la práctica transformado en menos de la mitad. Y para que el joven y lúcido presidente boliviano le explicara que los problemas que le crea el Congreso (donde Bush no tiene mayoría) se podrían fácilmente resolver invitando a los presidentes de la región para que les expliquen a esos congresistas lo equivocados que están. "De este modo, habría dicho el presidente Jorge Quiroga, también nos libraríamos de las humillantes condenas o premios que unilateralmente nos dispensan los EEUU por culpa de unos congresistas ignorantes de la situación andina".

Bush vino, se abrazó y palmoteó con nuestro presidente y, a las pocas horas, se fue. Tengamos la esperanza de que sus promesas de la agenda secreta se cumplan.

Fuente:
Fondo Editorial Periodística Oiga

Canta Claro
Por FRANCISCO IGARTUA
SIN EQUIDAD NO HAY SOLUCIÓN

Ocurrió lo que tenía que ocurrir: el gobierno se ha visto obligado a echar mano de la represión militar para calmar la agitación social que lo había desbordado. No tenía otro camino, dadas las circunstancias que él mismo había creado. Pero, ¿podrá Toledo evitar que la acción represiva se le escape de la mano? Y, sobre todo, ¿será ésta la solución a las demandas populares?... Me temo que no. Las causas que tienen insatisfechos a los miserablemente asalariados han quedado intactas, tanto porque el paupérrimo presupuesto nacional no tiene estiro posible como por la insensibilidad de los hombres del poder y de las minorías privilegiadas, como los bancos, que no pagan sus deudas al Estado.

Frente a la ola de reclamos, legítimos pero que no se       pueden satisfacer, la solución estaba en recurrir a la equidad, en compartir algo de la desesperación popular, poniendo en 15 mil soles el máximo de las remuneraciones estatales (que es el promedio en Chile, Argentina y otros países sudamericanos). No porque la rebaja en los sueldos de la alta burocracia vaya a resolver las desesperadas demandas de docentes, policías y enfermeras, sino porque el gesto de compartir apremios es señal de buscar equidad en la relación entre peruanos. Ese gesto de comprensión hubiera sido más eficaz que los fusiles militares disparando y matando. Hubiera introducido racionalidad al diálogo de sordos en el que gobierno y huelguistas están enfrascados.

¿Qué los maestros con el puño en alto dan muestra de ser más agitadores sociales que maestros? ...Cierto. Y también es cierto que de esos profesores saldrán ex alumnos más dispuestos a la violencia (de sus aulas partió el senderismo) que a la convivencia fecunda. Pero esos profesores no han nacido por generación espontánea. Han sido paridos por la injusticia que han visto y vivido. Es otro de los legados que nos dejó la política represiva de Fujimori y la ceguera de otros gobiernos. Un problema que no se resuelver (por lo menos no de inmediato) con evaluaciones y premios al mérito.

Los problemas del Perú son tan hondos que obligan a una reflexión profunda, con propósito de enmienda, sobre nuestra realidad y posibilidades.

Por ejemplo, es hora de entender que nadie (a no ser un impenitente devoto del socialismo soviético) puede negar la realidad y bondad del mercado y de la creatividad individual; y menos todavía desconocer que en los países subdesarrollados, para crear trabajo, es medular la inversión privada extranjera. Sin embargo, se ponen anteojeras caballares los fanáticos que divinizan esas normas sin distinguir culturas, grados de desarrollo mental y des protecciones sociales. El Perú no es Europa ni EEUU, por lo que tiene que adaptar el medidor a su realidad, tal como lo hacen ellos. Esta es la primera lección que debieran aprender nuestras autoridades y maestros. El resto vendrá por añadidura.

FUENTE:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA

l'osservatore romano


martes, 12 de marzo de 2013


Cien Años cumple en el Perú la misión pastoral vasca de la Congregación Pasionista

Jhon BAZÁN AGUILAR    

En pocas semanas se cumplirán CIEN AÑOS de una gesta evangelizadora hecha por vascos que no tiene precedente, pues quienes hasta hoy la protagonizan fueron y son hombres decididos a todo, cuyas únicas armas son una cruz y la palabra convincente, aparte de una renunciación casi perpetua a lo que la mayoría consideramos buena vida. Son los misioneros de la Orden Pasionista, una congregación cuyos primeros soldados partieron de Bilbao en diciembre de 1912 y empezaron su obra sacra en la Amazonía peruana cuatro y medio meses después, luego de interminable viaje.

Eran doce, como los apóstoles de Cristo, y eso han seguido siendo año tras año, década tras década: apóstoles y soldados de la fe, que han venido superando no solo lo desafiante de esa floresta indómita sino también las propias reglas de la Iglesia, que en un momento dado estuvo a punto de terminar con su apostolado, porque de acuerdo a las reglas de la Congregación no podían ejercer donde ya otros religiosos tenían presencia oficial a través de parroquias.

Tuvo que intervenir el Papa de entonces para encontrar una solución salomónica. Si bien los pasionistas no podían predicar en la diócesis de Chachapoyas, un esforzado religioso, Monseñor Emilio Lisson, logró que la Santa Sede creara una Prefectura Apostólica Misional, colindante con la de San Martín, y que esta fuera encomendada a los pasionistas.

Fue así que en 1917 continuó la obra, que hasta ahora se mantiene con gran esfuerzo y sacrificio, pues los misioneros pasionistas no son de esos cómodos religiosos que se mueven en ciudades, con parroquias establecidas, impartiendo sacramentos en lugares tranquilos, gozando de buenas limosnas y soporte de la feligresía, cuando no conduciendo colegios de buen nivel que rivalizan incluso con los más encopetados centros educativos privados.

No, los primeros pasionistas que llegaron en 1913 no sabían siquiera a donde venían, ni lo agreste del entorno pese al verdor permanente. Sin caminos que seguir, y solo con la guía de Dios, tenían que adentrarse en territorios desconocidos, en viajes de seis y siete días, según lo ha testimoniado en cartas Monseñor Lisson:

“Para ellos no había caminos difíciles, a pesar de que algunos han sido de seis y siete días a pie, con barro a la rodilla; ni delicadeza de alimentos, habiéndose contentado con lo que podían darles en estas regiones retrasadas; ni esmero en la cama o en el mueblaje, habiendo sido con frecuencia la cama una mala estera y los muebles, los troncos de los árboles” narraba Monseñor Lisson, quien era el obispo de Chachapoyas y quien había hecho la invitación a la orden pasionista para iniciar su misión.

Y agregaba más adelante: “No creo que en las misiones de otras partes sufran los misioneros más privaciones que las que aquí han soportado los pasionistas. La obra va produciendo sus frutos; mi deseo es que éstos sean estables y se extiendan más y más”.

Eran tiempos difíciles y lo siguen siendo ahora, pero la vocación evangelizadora sigue siendo la misma.

Hace poco nomás en Lima celebramos el Cuarto Centenario de la fundación de la Cofradía de Nuestra Señora de Arantzazu, por vascos, en Lima; y los padres pasionistas estuvieron a nuestro lado, en lo religioso y en lo cultural, representados por el Padre Antonio María Artola Arbiza, un académico de primer orden, catedrático emérito de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto. Actualmente enseña en la Facultad de Teología Redemptoris Mater de la Provincia Constitucional del Callao, y en la Facultad de Teología Civil y Eclesiástica de Lima.

Hicimos incluso un peregrinaje hasta Yurimaguas, donde se encuentra la sede de la Orden, donde fuimos atendidos por el Provincial Monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, C.P., quien nos entregó una emblemática efigie de nuestra Señora de Arantzazu traída en el siglo pasado del País Vasco; y que llevada a Lima presidió los eventos conmemorativos, e incluso un conversatorio histórico con la presencia de reconocidos intelectuales del mundo vasco y latinoamericano.

Siguiendo la idiosincrasia tenaz del pueblo vasco, los religiosos pasionistas siguen haciendo una gran obra en el Perú.

Inicialmente la tarea se realizaba desde una Prefectura Apostólica, la cual con el tiempo derivó en un Vicariato Apostólico a cargo de un obispo.

Al momento de crearse la Prefectura se señaló textualmente: «La confiamos a la Congregación pasionista.» y cuando la Prefectura Apostólica fue elevada a Vicariato se dijo: «Queremos que en adelante siga también... a cargo de los misioneros de susodicha Congregación de los clérigos descalzos de la Santísima Cruz y Pasión de nuestro Señor Jesucristo, que han venido laborando en esta región con tanto celo.»

Eso es lo que siempre han demostrado los misioneros de la Cruz en el Perú: celo, entrega total a su misión apostólica, siguiendo la huella de los doce primeros, uno de los cuales incluso entregó su vida al encarar su tarea, muriendo ahogado en uno de los caudalosos ríos de la selva peruana.

Eso es lo que ha rescatado y destacado en su momento Monseñor Miguel Irízar Campos, sacerdote vasco, quien en el Perú ha efectuado una obra monumental, y que en el Cuatricentenario de la Cofradía de N.S. de Arantzazu en Lima cumplió un rol fundamental.

Es pues digno de destacarse estos primeros cien años de presencia pasionista en el Perú, una presencia silenciosa pero efectiva, pues la palabra y la obra de Dios ha llegado a lugares ignotos, donde solo la persistencia y entrega de estos religiosos ha podido alcanzar.

La partida de los primeros misioneros desde su casa matriz de Bilbao se produjo en diciembre de 1912. Iniciaron el cruce del Atlántico el primer día de enero de 1913, y solo llegaron a Tarapoto el 17 de mayo de ese año.

Estamos ya pues viviendo el Primer Siglo de esta gesta poco conocida. Reconozcamos tan tesonera labor y rindamos homenaje a quienes desde 1913 vienen dando muestras de histórico desprendimiento. Desde estas páginas les tributamos un merecido tributo de admiración.

660 zenbakia
2013 / 02-27 / 03 – 13

Fuente:
EUSKONEWS
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA
ILUSTRE HERMANDAD VASCONGADA DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU
COFRADIA VASCONGADA DE NUESTRA SEÑORA DE ARANTZAZU DE LIMA

Canta Claro
Por FRANCISCO IGARTUA
SOBRE EL ORIGEN DE NUESTRAS DESESPERANZAS

Algunos peruanos extreman el patriotismo y la realidad, y fantasean con las glorias del imperio y las maravillas Moche y Nazca. Se trata de una actitud pasadista si no se tomara como simple punto de partida. Otros sueñan con el virreinato limeño y les hacen ascos a los indígenas. Actitud también pasadista y, además, reaccionaria y estúpida. Son dos posiciones antiguas que hasta hoy persisten. Una representa a la Sierra y la otra a Lima, a la Costa. Dos sentimientos nacionales contrapuestos, pero los dos son el Perú. Un terna antiguo que a comienzos del siglo XX le hizo decir a Federico More: "Ambas razas esbozan la vuelta al pasado por caminos opuestos... (pero) acaso algún día se encuentren en un punto y ese punto será el porvenir".

Un porvenir que nos sigue siendo esquivo y a lo que hay que añadir la resurrección de otras viejas actitudes, ayer extravagantes y hoy muy agresivas, recubiertas de modernidad y referidas ya no sólo a los países con tradición precolombina sino a todo el mundo latinoamericano.

La primera de ellas es la de quienes, con espíritu opacado y denotista, creen (y lo dicen) que mejor nos hubiera ido ser conquistados por los ingleses. Seriamos, según este sentir, parte de los poderosos Estados Unidos de América. Claro que no seriamos nosotros, sino otros, miembros de una raza diferente a las nuestras.

¿Seríamos como Australia, Canadá o Nueva Zelanda?
Otra actitud, más infeliz aún y de nula autoestima, es la que se lamenta por no haber sido los ejércitos ingleses nuestros liberadores del yugo español. Es una penosa actitud de desprecio a ellos mismos, a los que la esgrimen, pues no son sajones sino criollos, igual que Bolívar y San Martín. Son renegadores de su propia sangre (mestiza).

Dicen estos infelices parricidas que mejor hubiera sido salir del yugo español por mano inglesa, pues si así hubiera sido, hoy seríamos países similares a Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Pero así no fue. Y el destino al que deberíamos aspirar es superar a la España actual, bastante más civilizada y de mayor bienestar que las desabridas ex colonias de Inglaterra. Y para ello hay un solo camino. El que nos trazó el genio iluminado de Bolívar.

¿Quién tiene la culpa de que lo que pareció iban a ser las tierras de la esperanza se encuentren hoy en caótica desesperanza?
No la tienen las bellaquerías anglófilas citadas, porque son reacciones de pequeños círculos vacíos de seriedad y llenos de ánimo epatante. Sí son respon-sables las menudas rivalidades de nuestros caudillos, azuzados por los intereses comerciales de la clase dominante; también los dirigentes que sólo atinan a mirar un modelo, el norteamericano, creyéndolo tabla de salvación de nuestras calamidades; sin advertir que los Estados Unidos están muy interesados en nuestras miras y demasiado desinteresados en apoyar nuestro desarrollo. También lo son la ignorancia y la pillería: el desprecio a las leyes y reglamentos; la rapiña de los funcionarios públicos; la falta de tenacidad y de amor y dedicación al trabajo, sobre todo en las clases altas.

Los pequeños y miopes intereses comerciales
Sin embargo, si repasarnos sin prejuicios la postración de los pueblos latinoamericanos, caeremos en que, aparte las debilidades arriba señaladas, no son válidas las razones que más se usan para "explicar" nuestros desastres. Ni siquiera se les puede achacar a la falta de educación. Ahí está de ejemplo Argentina. Un país con educación sobresaliente, que cuenta con más premios Nóbel que algunos países europeos, ha caído en el abismo y hoy está en la mis-ma desesperanza que Paraguay o Venezuela. ¿Cuál entonces es el origen profundo de nuestras desdichas?

No es que debemos poner de lado las escuelas (que tanta falta nos hacen en el Perú) ni que olvidemos nuestras tontas picardías, sino que es necesario investigar otros terrenos para hallar las causas más hondas del desastre. Y no será difícil llegar a la conclusión de que estamos como estamos por culpa de los gobiernos. Pero aquí viene la gran pregunta: ¿quiénes nos han gobernado?

Por lo pronto, no han sido los militares que ocuparon las presidencias al nacer nuestras repúblicas, tampoco los civiles y los otros militares que los reemplazaron. No, las pocas etapas democráticas y las muchas dictaduras que hemos tenido han sido siempre (o casi siempre para ser exactos) marionetas en manos de negociantes sin aspiraciones grandes, sin metas altas, ávidos de dineros fáciles. Nunca (o casi nunca) hemos tenido gobiernos éticos, fuertes y eficaces, que son los que pueden actuar por encima de los intereses de los mercaderes. Son esos mercaderes, las grandes y miopes sociedades empresariales, los responsables de que hayamos traicionado el visionario mandato de Bolívar. Son los pequeños y egoístas intereses comerciales los que no han permitido y no permiten que seamos una comunidad de naciones.

Fuente:
FONDO EDITORIAL PERIODISTICA OIGA