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DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA

DORIS GIBSON PARRA Y FRANCISCO IGARTUA ROVIRA
FRANCISCO IGARTUA CON DORIS GIBSON, PIEZA CLAVE EN LA FUNDACION DE OIGA, EN 1950 CONFUNDARIAN CARETAS.

«También la providencia fue bondadosa conmigo, al haberme permitido -poniendo a parte estos años que acabo de relatar- escribir siempre en periódicos de mi propiedad, sin atadura alguna, tomando los riesgos y las decisiones dictadas por mi conciencia en el tono en que se me iba la pluma, no siempre dentro de la mesura que tanto gusta a la gente limeña. Fundé Caretas y Oiga, aunque ésta tuvo un primer nacimiento en noviembre de 1948, ocasión en la que también conté con la ayuda decisiva de Doris Gibson, mi socia, mi colaboradora, mi compañera, mi sostén en Caretas, que apareció el año 50. Pero éste es asunto que he tocado ampliamente en un ensayo sobre la prensa revisteril que publiqué años atrás y que, quién sabe, reaparezca en esta edición con algunas enmiendas y añadiduras». FRANCISCO IGARTUA - «ANDANZAS DE UN PERIODISTA MÁS DE 50 AÑOS DE LUCHA EN EL PERÚ - OIGA 9 DE NOVIEMBRE DE 1992»

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«Cierra Oiga para no prostituir sus banderas, o sea sus ideales que fueron y son de los peruanos amantes de las libertades cívicas, de la democracia y de la tolerancia, aunque seamos intolerantes contra la corrupción, con el juego sucio de los gobernantes y de sus autoridades. El pecado de la revista, su pecado mayor, fue quien sabe ser intransigente con su verdad» FRANCISCO IGARTUA – «ADIÓS CON LA SATISFACCIÓN DE NO HABER CLAUDICADO», EDITORIAL «ADIÓS AMIGOS Y ENEMIGOS», OIGA 5 DE SEPTIEMBRE DE 1995

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CENTRO VASCO PERU

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UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

CENTRO VASCO LIMA

CENTRO VASCO LIMA
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

«Siendo la paz el más difícil y, a la vez, el supremo anhelo de los pueblos, las delegaciones presentes en este Segundo Congreso de las Colectividades Vascas, con la serena perspectiva que da la distancia, respaldan a la sociedad vasca, al Gobierno de Euskadi y a las demás instituciones vascas en su empeño por llevar adelante el proceso de paz ya iniciado y en el que todos estamos comprometidos.» FRANCISCO IGARTUA - TEXTO SOMETIDO A LA APROBACION DE LA ASAMBLEA Y QUE FUE APROBADO POR UNANIMIDAD - VITORIA-GASTEIZ, 27 DE OCTUBRE DE 1999.

«Muchos más ejemplos del particularismo vasco, de la identidad euskaldun, se pueden extraer de la lectura de estos ajados documentos americanos, pero el espacio, tirano del periodismo, me obliga a concluir y lo hago con un reclamo cara al futuro. Identidad significa afirmación de lo propio y no agresión a la otredad, afirmación actualizada-repito actualizada- de tradiciones que enriquecen la salud de los pueblos y naciones y las pluralidades del ser humano. No se hace patria odiando a los otros, cerrándonos, sino integrando al sentir, a la vivencia de la comunidad euskaldun, la pluralidad del ser vasco. Por ejemplo, asumiendo como propio -porque lo es- el pensamiento de las grandes personalidades vascas, incluido el de los que han sido reacios al Bizcaitarrismo como es el caso de Unamuno, Baroja, Maeztu, figuras universales y profundamente vascas, tanto que don Miguel se preciaba de serlo afirmando «y yo lo soy puro, por los dieciséis costados». Lo decía con el mismo espíritu con el que los vascos en 1612, comenzaban a reunirse en Euskaletxeak aquí en América» - FRANCISCO IGARTUA - AMERICA Y LAS EUSKALETXEAK - EUSKONEWS & MEDIA 72.ZBK 24-31 DE MARZO 2000

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sábado, 10 de agosto de 2013

LA TERCERA

Documentos de la Nunciatura Apostólica de Madrid
SOBRE LAS APARICIONES DE EZKIOGA (1931-1934)

II

EL DOSSIER ECLESIÁSTICO

B

DOCUMENTACIÓN DE LA NUNCIATURA DE  MADRID

Documento 6

ASV. Arch. Nunz. Madrid, 931, ffs. 36-41.
Texto mecanografiado, con firma autógrafa

JHS

LO DE EZQUIOGA

El día treinta de junio de 1931, un niño y una niña, de ocho y diez años respectivamente  hijos de una familia que vive en un caserío situado junto al campo titulado ANDUAGA en Ezquioga -y en el que hay una taberna-  dieron en decir que al bajar del  monte hacia su casa vieron a la Virgen  Santísima en forma de Dolorosa, hacia la caída de la noche.

Lo mismo dijeron respecto de días sucesivos en que a la misma hora fueron al monte.

Hecha pública la noticia comenzó a acudir  gente a dicho campo en número cada vez más creciente y en tal número, que el día 18 de julio se reunirían en la campa -estaba presente, el que suscribe -aunque de manera oculta- más de cincuenta mil personas. El día del Carmen o sea dos días antes, había habido también un gran contingente que no bajaría de veinte mil personas.

Ya desde los primeros días empezaron a aparecer otras personas que decían ver también a la Sma. Virgen y recibir confidencias de ella y anuncios, de cosas que habría de ocurrir relacionadas con la actual situación de España, con los castigos que vendrían, triunfos etc. Desde el principió dieron en anunciar para fecha próxima lo que llamaban: “el gran milagro”.

Entre estos supuestos videntes y anunciadores del milagro, se destacó desde el principio D. Francisco Goicoechea (llamado vulgarmente Pachi) de Atáun, el cual al tener lo que él decía la visión, quedaba en estado completamente  cataléptico.

Pachi anunció diversas veces y para diversas épocas, confesando su engaño, "el milagro“, que según él, habría de consistir en la aparición de la Sma. Virgen de un modo visible a todos y  una con ella San Miguel que  explicaría la causa de las apariciones. Los días de mayor concurso de gente coinciden con aquellos para los que se había hecho creer que la Virgen había de hacer en ellos algo extraordinario.

Está documentalmente probado que Pachi ha mentido en sus predicciones respecto del día del “gran milagro”. Está documentalmente probado por la declaración de varios testigos que le predijo de una manera cierta para el día 26 de diciembre de 1931 en que nada ocurrió. Es de notar que Pachi decía que LA VIRGEN LE HABÍA MANIFESTADO EN SU VISIÓN que sería ese día…

Al ser interrogado por el comisionado del Obispado dicho día 26 de diciembre confeso su engaño y suscribió bajo su firma y juramento que el día que la Virgen había anunciado el gran Milagro era el 26 de enero, en que nada tampoco ocurrió, En su declaración prestada este día confeso -una vez más- su engaño y dijo que seria, el 26 de marzo, día de Sábado Santo, en que igualmente nada ocurrió.

El  mismo Pachi -el más destacado, de los videntes- reveló ser un iluso o algo peor, al decir en el mes de julio de 1931, al que suscribe, que sabia el nombre de la persona a quien la Virgen favorecería con el primer milagro porque Ella se lo había dicho; prometerle -según se lo había rogado- que escribiría el nombre de esta persona en un pliego que se guardaría cerrado bajo dos llaves para tener el día del milagro -que el anunciaba para fecha próxima- la certeza de la profecía y su cumplimiento y negarse después, dando a entender al que suscribe y a su confidente el Pbro. D. Francisco Aguirre de Irún, que había atribuido a la Virgen algo que no era cierto.

Este mismo Pachi fue a dar cuenta de sus cosas al Sr. 0bispo de Santander acompañado del referido D. Francisco y al preguntarle por qué había ido al de Santander en vez de a su propio Obispo, el de Vitoria, que estaba más cerca y era el más indicado (estaba entonces en Anglet) dijo que: “la Virgen la había dicho que no fuera al de Vitoria porque tenía que pasar la frontera”

La impresión que causa este hombre es de uno que no es normal. Su párroco no está tampoco satisfecho de su conducta.  Recibe dinero, según voz corriente. Es pobre y vive sin trabajar y hace frecuentes viajes.

Después de Pachi la que más ha llamado, la atención por sus supuestas visiones, ha sido Ramona Olazábal, joven de unos diecisiete años, de Beizama.

Dice haber visto a la Virgen muchísimas  veces. El hecho más destacado de esta supuesta vidente es el ocurrido el 15 de octubre de 1931.

Ante una gran multitud -como de unas catorce mil personas- atraída, como siempre por el anuncio para aquel día, de algo extraordinario, apareció al anochecer con un rosario colgado del  cinturón y unas heridas en las manos, dos en su izquierda y una en su derecha en forma extendida y poco profunda.
Hizo creer a los presentes que la Virgen le había impuesto en el acto el Rosario y le había producido aquellas llagas.         

El que suscribe se personó al día siguiente en Ezquioga, para cerciorarse de si había elementos de juicio para poder aconsejar al Sr. Obispo, ausente en Lappuie, la incoación de un proceso ante el primer hecho, externo y tangible, que se ofrecía en Ezquioga, cuya sobrenaturalidad se afirmaba.

Comenzó por enterarse de los antecedentes de Ramona. Fueron del todo desfavorables Fue expulsada del servicio de la casa del Marqués de Velasco porque una noche, sonámbula, fue al cuarto de la señora de la casa con unas tijeras pretendiendo cortarle el pelo… Estaba hospedada en Zumárraga, después en casa de su primo el Sacerdote D. Juan Bta. Otaegui y por obligarla éste a que se retirara a casa a buenas horas y dejara la compañía de  muchachos a altas horas de la noche -precisamente en los días que decía que tenía las visiones- dejó la casa de dicho sacerdote. El mismo tiene dado testimonio escrito de que ha sido cogida en mentiras y de que el propio cura de Beizama notaba en ella algo anormal sobre todo en su mirada.  En la declaración que prestó ante el Vicario que suscribe el día 16 de octubre incurrió en manifiestas contradicciones y mentiras, y además  explicó el modo como le fueron producidas las llagas de una manera que quedaba desmentida con la forma misma de las llagas. A la vista estaba que habían sido causadas por un instrumento cortante como una hoja de afeitar y ella afirmaba que la Virgen se las habla hecho pinchándole, con un golpe, con una espadita muy fina. Una persona prestigiosa, que vino acompañada de su cura, dio testimonio al que suscribe de haber visto en el lugar en que Ramona alzó las manos heridas y ensangrentadas y momentos después de ello, una hoja de afeitar. Otra dio testimonio de que un hombre que estaba junto a Ramona buscaba algo en el suelo… Otra, que iba junto a Ramona, dijo "mentira” en el acto que esta lavaba las manos ensangrentadas, y se   fundaba para ello en que momentos antes no las tenía a la vista. El médico forense de Tolosa y el Dr  Ciáurriz, mandados por el que suscribe, el mismo día de las diligencias, dieron testimonio escrito después de examinar las heridas de "que no ofrecían ninguna particularidad extraordinaria… que estaban producidas por un instrumento cortante que muy bien podía ser una hoja de las corrientes, en las maquinas de afeitar; que pudieron muy fácilmente ser producidas y ejecutadas por la misma mano… y que descartaban la existencia, en este caso de un hecho sobrenatural”. Invitada Ramona a que en días sucesivos se presentara  al Dr. Ciáurriz para que este observara si el proceso curativo era normal prometió de momento acudir, pero no lo hizo ni un solo día. Las heridas se curaron.

Ramona había advertido a la Sra. de D. Julio Lecue que llevara pañuelo grande ese día. Y efectivamente después de que alzó las manos ensangrentadas la Sra. de Lecue -persona que aparecía siempre al lado dé Ramona- empapó el pañuelo en sangre y otras personas hicieron lo mismo.

Ramona había escrito unos días antes a su primo Juan Bta. Otaegui que la Virgen le impondría dicho día quince, probablemente, un rosario. El que suscribe dio encargo que dos señoras examinaran diligentemente a Ramona antes de ir al campo y no la perdieran de vista y fueran siempre junto a ella  Según testimonio de ellas -Dolores Ayestarán  y María Ozores- no pudieron inspeccionarla por la intervención de D. Julio Lecue quien también les prohibió ir inmediatamente junto a ella.

Ramona quiso que a su lado fuera la supuesta vidente Josefa Lasa. Apareció de hecho al subir al tablado Ramona con un rosario colgado del cinturón. Era un rosario corriente -algunos decían a Ramona que era el mismo que le habían visto otras veces y ella decía que era parecido- que muy bien pudo tenerlo colgado ocultamente en la parte de la espalda y dejarlo a la vista en la parte delantera con sólo un ligero movimiento del cinturón que era corredizo. Es de notar, que sobre el vestido llevaba Ramona una chaqueta de punto que bajaba bastante de la cintura. Además Ramona y Josefa Lasa estaban en contradicción respecto del lugar el que decían  que la Virgen  impuso el Rosario

Por todo esto el que suscribe, ante la importancia que a tal hecho se había dado sin fundamento alguna, se creyó en el deber de publicar al día siguiente en la prensa una nota diciendo que, de las diligencias practicadas, no resultaba probado indicio alguno de intervención sobrenatural y sí haber motivos suficientes para poder atribuir ambos hechos a causas puramente naturales.

Desde entonces decreció notabilísimamente la concurrencia a Ezquioga. Da. Carmen Medina dio testimonio al que suscribe el día 3 de febrero último de que dicha Ramona le había robado unas medallas en su misma casa, que reconoció que la había engañado al decirle que la Virgen le había revelado en visión que se las había robado el demonio; y de que dicha Ramona comulgaba todos los días porque la vieran, y que lo hacía sin confesarse hacía muchísimo tiempo. También le dijo dicha Da. Carmen que otras videntes le habían dicho que habían visto, en sus visiones, negra el alma de Ramona.

Otro vidente destacado es un joven apellidado Garmendia de Legazpia. Este insiste en tener de la Virgen el encargo de hacer una capilla. Su modo de presentarse y de hablar es de una persona que está como idiotizada y alcoholizada.

Ha sido visto embriagado no pocos veces. Vino una vez a ver al que suscribe oliendo enormemente a vino, y nada normal. Otra vez se presentó acompañado de dos catalanes, uno de ellos el Sr. Boada y contradijo las manifestaciones que había  hecho en la visita anterior.

Josefa Lasa, de Atáun, es otra joven que dice tener esas visiones. A los dos días de lo de las heridas de Ramona se presentó en el tablado con una cinta diciendo que la Sma. Virgen se la había impuesto. Los hijos de D. Luis Zulueta, que estaban aquel día en el campo, me dieron testimonio de maniobras parecidas a lo de las llagas y no se dio importancia alguna al hecho ni la gente se la dio. Se contradijo con Ramona respecto del lugar en que fue impuesto a ésta el Rosario y era la que, por voluntad de Ramona, estuvo constantemente, junto a ella y el Sr. Lete el día de las heridas de esta.

Su párroco no está satisfecho del modo de ser de ella aunque, su conducta no es de la ligereza de la de Ramona.

Hay además algunas otras personas que dicen tener esas visiones, singularmente Evarista Galdós y la niña Benita. Estas dos y Ramona y Josefa fueron a ver al Sr. Obispo a Lappuie el día 19 de diciembre de 1931 llevadas por Da. Carmen Medina. El Sr. Obispo habló con todas y cada una de ellas y de lo que las oyó y demás circunstancias que en ellas notó,  sacó la impresión cierta de que se trataba de meras, halucinaciones  (sic) e ilusiones y por eso cuando, a los tres días fue a visitarle el que suscribe, le ordenó que pusiera en el Boletín un decreto prohibiendo a los Sacerdotes la asistencia al campo de Ezquioga.

El pueblo acogió con mucho entusiasmo desde el principio estos sucesos y predicciones y acudió en gran número al campo a pesar de que se anunciaban para la noche esas visiones, y que en los días de gran concurso no podrían regresar a su casa hasta las primeras horas de la madrugada. El espectáculo que ofrecía el pueblo, rezando el Rosario y cantando himnos, era realmente edificante. Decepcionado porque no se cumplían las predicciones de los videntes y por lo de Ramona Olazábal y posteriormente por las conferencias del P. Laburu sobre la entidad natural de estos sucesos en sí mismos y la ausencia de indicios que prueben su producción en este caso dé un modo sobrenatural, ha hecho que apenas acuda ya gente culta y sana. Acude todavía gente sencilla o exaltada inducida en parte por el temor de los castigos  que anuncian los vidente  para los que no creen en Ezquioga y por las gestiones que constantemente hacen en favor de estos sucesos y contra las Autoridades eccas.,  un francés que allí se ha instalado con un negocio de fotografías, Sr. Rigné; el dueño del campo Sr. Echezarreta; un catalán Sr. Boada y durante este verano, un ex religioso, Sr. Burguera, de la diócesis de Valencia. Vino el primero de julio, con permiso de su Prelado para cuarenta días. Pidió licencias aquí y según lo dispuesto en la circular del 15 de junio por el Sr. 0bispo respecto de licencias para extradiocesanos en verano, se le dio para un mes, haciéndole saber que la licencia quedaba sin efecto si seguía quebrantando la prohibición de ir al campo sobre: la que el Sr. Cura le había advertido.

El Sr. Burguera devolvió el oficio y ha seguido yendo al campo a pesar de la prohibición; ha hablado allí; ha tenido conferencias con las videntes; ha hecho ver al Sr. Echezarreta que  puede levantar en su  campo lo que quiera y poner las imágenes que quiera etc., y según noticias, se propone publicar un libro en favor de Ezquioga. Este señor ha contribuido  poderosamente a que en estos últimos meses subiera el concurso.

El que suscribe visitó expresamente al Sr. Arzobispo de Valencia para rogarle que tomara una providencia con dicho señor, que ya está en esta diócesis sin licencia alguna, le escribió después en el mismo sentido y además le hizo nuevamente el mismo ruego por mediación de D.  Carmelo Blay. Pero el Sr. Burguera sigue en Ezquioga y en la misma rebelde actitud.
           
Momentos antes de poner en el correo este trabajo recibe el que suscribe un oficio del Arzobispado de Valencia con el encargo de que se haga saber al Sr. Burguera que debe reintegrarse  inmediatamente a su diócesis.

Intervenciones de la Autoridad diocesana en Ezquioga.

I.- Durante el primer mes de las llamadas apariciones, fue el que suscribe tres veces a Ezquioga en plan de observar, y para advertir a los Sres. Curas de Zumárraga y Ezquioga que guardaran extremada discreción, actitud de observación y  que en manera alguna contribuyeran a hacer creer en la sobrenaturalidad de aquellos sucesos, pero teniendo cuidado de recoger privadamente los datos que estimaran convenientes.

2.- A mediados de julio de 1931 el que suscribe requirió a Pachi en la forma que se ha indicado en la precedente relación, en vista de que anunciaba un milagro para fecha próxima y decía saber el nombre de la persona que había de ser favorecida por  la Virgen. Tendía la diligencia a comprobar la veracidad y buena fe de Pachi en su predicción y poder probar, en caso de que se realiza se la predicción, que había habido previo anuncio de  ella y de la persona.

3.- El 28 de julio publicó esta Vicaria una nota en la Prensa -con ocasión de otra publicada el día anterior por una titulada Comisión ecca.-  en la que se declaraba 1) que no había sido nombrada Comisión ecca. alguna; 2) que en Ezquioga, a pesar de lo que se decía en el aludido suelto firmado por la titulada Comisión ecca., no se celebraba en hora alguna acto oficial de culto- (el suelto decía que: en adelante se celebraría el acto, oficial (Rosario) a las cinco y media en lugar de las ocho); 3) que quedaban desautorizadas las postales que comenzaban a venderse con representaciones que daban por supuestas  la verdad de las apariciones sobrenaturales en Ezquioga.

4.- Al tener noticia el 14 de octubre que Ramona había escrito a su primo Sac. José Otaegui que la Virgen le impondría probablemente un Rosario el día siguiente, escribió a este Sacerdote para que, puesto al habla con los Curas de Zumárraga y Ezquioga, vieran de que se  evitara todo fraude y nombraran  dos personas de toda confianza  que registraran y vigilaran constantemente a Ramona, según se ha indicado en la relación.

5.- En la mañana del 16 de octubre el que suscribe, al ser informado la noche anterior, de que se había hecho creer a la gente que las llagas con que apareció Ramona en el tablado habían sido causadas sobrenaturalmente, se personó en Ezquioga para hacer de una manera extraoficial diligencias previas encaminadas a  ver si había fundamento bastante para proceder al examen en forma de aquel primer hecho externo y tangible que se presentaba en Ezquioga.

Por lo indicado en la relación sacó el convencimiento absoluto de la ausencia de todo elemento sobrenatural y de las causas naturales que le habían producido, y se creyó en el deber de publicar sin dilación alguna la Prensa, que comenzaba a dar importancia a aquel hecho, mía nota  (V. doc. Núm. I)

6.- Sabiendo que Pachi había anunciado públicamente que el día 26 de diciembre habría de realizarse  el gran milagro que según él decía le había revelado Ntra. Señora, envió el que suscribe al Sr. Fiscal para que estuviera presente allí dicho día y tomara las declaraciones pertinentes. Nada ocurrió, y de las declaraciones tomadas por el fiscal, por escrito, resultó ser cierto que Pachi había dicho a varias personas que la Virgen le había revelado su aparición pública para ese día -acompañada de San Miguel montado en un caballo blanco-. El mismo Pachi en su declaración confesó su equivocación o error  y declaró por escrito que la fecha a que la Virgen se refería, era la del 26 de enero de 1932.

7.- En el Boletín Oficial del Obispado correspondiente al primero de enero se insertó un "vétitum pro Sacerdotibus accedendi al locum Ezquioga” con la intención de que su presencia no contribuyera a hacer creer a las gentes en la sobrenaturalidad de aquellos sucesos. La ocasión próxima de esta publicación fue la visita que Pachi, primero, y después, cuatro muchachas de las llamadas videntes -y de las que se ha hecho mérito en la relación- hicieron  al Sr. Obispo en Lappuie el 19 de diciembre estas últimas, acompañadas por  Da. Carmen Medina; y de cuya visita sacó el Sr. Obispo la impresión cierta de que  no se trataba de nada sobrenatural en estos casos. Así se lo manifestó  al que suscribe en la visita que a los pocos días le: hizo, al darle la orden de publicar dicho VETITUM (V. el doc. Núm. 2). En esa misma ocasión leyó el Sr.0bispo, al que suscribe, una carta que acababa de recibir de una señora creyente en Ezquioga en la que le decía que una de las videntes había visto el día anterior junto a la Virgen al Obispo de Vitoria y que le había dicho que este Prelado creia en Ezquioga y que había recibido en Lappuie la visita del Vicario general y del Duque De Serclaes para disuadirle. Todo era falso. El Sr Obispo no creía en  Ezquioga, el Duque no había estado en Lappuie y el Vicario no tenía por qué disuadir de nada en ese caso al Sr Obispo.

8. Nuevamente fue delegado el Sr Fiscal para que estuviera presente y tomara las oportunas declaraciones el día 26 de enero, día para el que Pachi por escrito y bajo juramento, había dicho que se aparecería a todos la Sma. Virgen según su revelación. Nada ocurrió y Pachi declaró otra vez su engañó y dio a entender que el día de la aparición sería el Sábado Santo.

9. En vista de esto -y de acuerdo  con el Sr. Obispo- el Vicario que suscribe reunió la Comisión de vigilancia, para ver  lo  que procedía hacer en este caso. Fue sentir unánime de la Comisión que -a imitación de lo que se hizo en el caso de Limpias en donde bastaron unos artículos del P. Urbano para  hacer luz sobre el asunto- procedía ilustrar a los fieles acerca de esos asuntos. Se pensó en el P. Laburu, S.J. medicó dedicado también a la psiquiatría y que había estado en Ezquioga haciendo estudios y hasta tenía filmadas algunas películas.  De acuerdo con el P. Provincial invitó al P. Laburu a que diera una conferencia. La dio primero en el Seminario, después dos veces en San Sebastián. Se publicaron extractos en los periódicos. El de la Gaceta del Norte, que era el más completo, fue insertado en el Boletín (Doc. Núm. 3).

10.- Sabedor el  que suscribe de que Da. Carmen Medina protegía a las de Ezquioga la visitó en su domicilio de San Sebastián dos días en los primeros de febrero. Fue muy bien recibido por ella y le confesó los desengaños que había recibido respecto de Pachi a quien personalmente había visitado en Atáun dos días antes del 26 de enero para cerciorarse de si efectivamente era ese él día señalado por la Virgen para su aparición y ante la respuesta afirmativa  de Pachi Da. Carmen pidió varias habitaciones en Ezquioga para ese día quedando defraudada con que ni el propio Pachi se presentó a la hora señalada sino bastante más tarde. La misma Da. Carmen hizo saber al que suscribe que Ramona le había robado unas medallas y que la quiso engañar haciéndole creer que la Virgen le habla dicho que se las había robado el demonio, a pesar de haberles dicho el Sr. Obispo  cuando estuvieron en .Lappuie -como recordaba Da. Carmen- que era pecado grave atribuir  a la Virgen cosas que ellas no les habían dicho. En la misma ocasión declaró al .que suscribe, Da. Carmen lo que se ha dicho en la relación respecto de la conducta de Ramona en lo de comulgar por que la vieran y sin confesarse en muchísimo tiempo.

11.  Cuando se comenzó a hacer el tablado en la campa llamó el Vicario al dueño del  campo Sr. Echezarreta para intimarle, de parte del Sr .Obispo, su encargo de que desistiera de hacer ese tablado que daba carácter espectacular a esas supuestas visiones. Se negó rotundamente el Sr Echezarreta. Es de advertir que este mismo Sr. fue anteriormente requerido por el Sr. Obispo para que moralizara un cine establecido por el en Villafranca y no le atendió y el Sr Obispo se vio precisado a escribir una carta al Sr. Cura desautorizándole. El Sr. Echezarreta milita en el campo integrista y se precia de muy católico.

12. D. Tomas Imaz, de San Sebastián, pidió licencia al Sr .Obispo para hacer una capilla pública  en Ezquioga, y colocar en el campo de las apariciones dentro de dicha capilla una imagen  de la Dolorosa. Le fue denegada esta autorización y  se publicó esta negativa en el Boletín del 15 de junio (Doc. Núm. 4). Se dio también conocimiento oficialmente de esta negativa al Sr. Echezarreta.

A pesar de todo esto -alegando que en su terreno puede hacer un cobertizo-, lo ha hecho. Ha tenido en ello por asesor al Sr. Burguera.

13.- Pachi el de Atáun colocó en el campo un viacrucls y se dedicaba a dirigir el Viacrucis sin erección alguna. Fue invitado a quitarlo y lo quitó.

La AUTORIDAD CIVIL trató, en los primeras días de las supuestas apariciones, de que la autoridad ecca. prohibiera aquellas reuniones. A ese efecto se presentó en la Vicaría el entonces Gobernador de Álava Sr. Aragón. Se le dijo que no había hasta entonces motivo alguno que autorizase ese prohibición; que eran posibles esas manifestaciones de la Sma. Virgen y había que esperar algún tiempo para formar juicio… que los fieles se reunían allí pacíficamente y no hacían más que rezar con mucho fervor y devoción. No insistió más.

Posteriormente la Diputación de Guipúzcoa exigió el impuesto de espectáculos  al dueño del campo.        

Se ha hablado algo de la intervención del actual Gobernador de Guipúzcoa; pero no sé concretamente  si la ha habido ni en qué ha   consistido.


Vitoria, 3 de octubre de 1932.


Justo de Echeguren

Vicario General